author
Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Mar 4, 2026 - 10:46 am

El próximo domingo 8 de marzo de 2026 no será una jornada electoral cualquiera en Colombia. Lo que se perfila en el horizonte es una batalla voto a voto que se librará en los formularios E-14, bajo una estrategia que en los micrófonos de Blu Radio ya han bautizado como la “impugnatón”. La periodista María Camila Orozco y el panelista Felipe Zuleta alertaron sobre lo que sería una movida coordinada del Pacto Histórico para cuestionar sistemáticamente el escrutinio en las mesas de votación.

Esta alerta coincide con las revelaciones de Cristian Quiroz, presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), quien confirmó una cifra sin precedentes: el país pasó de tener 200.000 testigos electorales hace cuatro años a contar con un ejército de 750.000 personas acreditadas para vigilar las urnas este domingo. Según Quiroz, este aumento masivo responde a una nueva plataforma digital, pero en el ambiente político se interpreta como el músculo necesario para ejecutar la orden de impugnación masiva sugerida por el presidente Gustavo Petro.

¿Qué es la “impugnatón” y cómo funcionaría?

La estrategia se basa en una premisa legal: si un testigo no impugna en la mesa en el momento del conteo, se pierde el derecho a pedir la apertura de las bolsas de votos posteriormente. Por ello, la instrucción a los testigos del Pacto Histórico sería objetar cualquier mínima inconsistencia bajo las causales permitidas, como errores en la suma de los E-14, falta de firmas de los jurados o tachaduras.

“El testigo electoral, si encuentra algún error, deberá impugnar en ese momento la mesa”, explicó Quiroz. Si se llega a presentar una impugnación masiva en las 125.000 mesas habilitadas en el país, el sistema electoral entraría en un terreno desconocido. Aunque el CNE confía en su potencia, el magistrado reconoció que resolver un volumen de reclamos de tal magnitud obligaría a un trabajo manual exhaustivo de “carne y hueso” que podría tardar hasta ocho días en finalizar.

Lee También

La preocupación de analistas como Felipe Zuleta radica en que esta movida pueda ser utilizada para deslegitimar los resultados preliminares si estos no favorecen al Gobierno. Al impugnar, el preconteo pierde peso y la decisión final se traslada a las comisiones escrutadoras y tribunales, lo que dilataría la entrega de resultados oficiales.

Mientras el CNE hace un llamado a la calma y asegura que los primeros reportes se conocerán sobre las 6:00 de la tarde del domingo, el fantasma de la “impugnatón” pone una sombra de duda sobre la agilidad del proceso. Colombia se prepara para la tercera elección más grande de América Latina, pero también para una de las más vigiladas y, posiblemente, más disputadas en los estrados electorales.

* Pulzo.com se escribe con Z