Este martes, decenas de repartidores de Rappi se movilizaron por algunas calles de la capital para mostrar su inconformidad con la reforma laboral que propone el Gobierno Nacional, ya que no están de acuerdo con que se les vincule a la empresa por medio de un contrato directo.

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Desde la calle 93, en la sede de la ‘app’ de domicilios, los trabajadores comenzaron a desplazarse por toda la carrera Séptima hasta llegar al Congreso de la República para ser escuchados.

Y es que desde que se conoció el proyecto de la reforma laboral, Rappi dio a conocer su preocupación puesto que miles de sus empleados perderían su trabajo.

Simón Borrero, fundador de la compañía, dijo recientemente que la reforma le pondría “freno a la flexibilidad de los rappitenderos al ofrecer sus servicios”. Incluso, mencionó que el 90 % de los trabajadores digitales de la compañía se quedarían por fuera y esto dañaría el modelo de negocio de la empresa.

Gustavo Petro: qué dijo sobre protestas de Rappi

Por medio de su cuenta de Twitter, el primer mandatario citó un video de las movilizaciones e insinuó que estas fueron motivadas por el directivo de la empresa, quien siempre ha mostrado su oposición a la reforma.

“Estos trabajadores marchan por orden del patrón contra la reforma que les va a dignificar el trabajo”, escribió inicialmente el presidente en su cuenta oficial.

Pero allí no quedó todo, pues comparó la situación con lo ocurrido en las épocas de la esclavitud, donde los subordinados eran amenazados por los feudales.

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“Los esclavistas le decían a sus esclavos que si quedaban libres iban a morir de hambre”, agregó Petro en su trino.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.