La suspensión del partido entre Millonarios y Medellín, disputado en el estadio Nemesio Camacho El Campín, reactivó el debate sobre el estado del terreno de juego del principal escenario de los capitalinos. El encuentro solo pudo jugarse durante 55 minutos debido a la acumulación de agua, zonas sin césped y un deterioro visible de la superficie, una situación que ya había sido advertida antes de que iniciaran las lluvias.
El episodio volvió a poner en el centro de la discusión la operación del principal escenario deportivo del país, que recibe partidos de fútbol profesional, eventos culturales y conciertos. Las críticas de hinchas y jugadores no se limitaron al clima: apuntaron a la gestión del estadio y a los efectos que tiene el uso intensivo del campo sobre la calidad del espectáculo y la seguridad de los futbolistas.
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Las imágenes del lunes, cuando se reanudó el compromiso a las 3:00 p. m. sin lluvia, expusieron nuevamente el mal estado de la grama. Sectores pelados, zonas con desgaste avanzado y dificultades de drenaje evidenciaron que el problema no es coyuntural. En este contexto, tanto el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) como Sencia, concesionario del estadio El Campín, salieron a explicar su rol y las acciones en curso.
El Campín opera bajo un esquema de Asociación Público-Privada (APP), en el que la administración y el mantenimiento están a cargo de un privado. Este modelo, que busca atraer inversión y mejorar la sostenibilidad financiera del escenario, implica una separación clara de responsabilidades entre el Distrito y el concesionario.
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¿Qué dice el IDRD sobre el estado de la grama de El Campín?
El IDRD aclaró que no es el responsable directo de la operación ni del mantenimiento del estadio. Según explicó su director, Daniel García Cañón, estas funciones recaen en Sencia, como concesionario de la APP. El papel del Instituto se centra en la vigilancia del contrato a través de la interventoría y en el control de los indicadores de servicio.

García Cañón aseguró que el seguimiento al estado del campo es permanente y que, desde el Distrito, se han elevado advertencias reiteradas sobre la necesidad de priorizar el mantenimiento de la grama. En junio de 2025, la interventoría presentó un informe técnico con recomendaciones para mejorar la resistencia del césped, las cuales fueron acogidas por el concesionario.
De acuerdo con el IDRD, el estadio fue entregado a Sencia en octubre de 2024 en condiciones que ya exigían intervenciones de fondo. Las recomendaciones técnicas contemplan ajustes que, según el cronograma presentado, empezarían a ejecutarse en diciembre de 2025, con un tiempo estimado de recuperación cercano a los dos meses
El director del Instituto fue enfático en que cualquier proceso sancionatorio depende de los informes formales de la interventoría. “Para iniciar un eventual proceso administrativo sancionatorio por presunto incumplimiento, se requiere el informe correspondiente de la interventoría”, explicó. Además, anunció una visita técnica de inspección para evaluar el estado del campo y definir las medidas a adoptar.
Sencia reconoce fallas y destaca inversión privada en la cancha
Sencia, por su parte, reconoció que la cancha no se encuentra en condiciones óptimas. La empresa señaló que el mejoramiento del terreno es un proceso técnico y progresivo, que no se resuelve de forma inmediata, especialmente en un contexto de lluvias constantes y alta demanda del escenario.
El concesionario informó que se ha invertido más de $1.700 millones en la grama, la cifra más alta destinada a este fin en los últimos años. La intervención incluye una cancha híbrida y un sistema de drenaje que, según la empresa, ha respondido incluso en jornadas de lluvias intensas. Todos los recursos, subrayó Sencia, son privados y no comprometen dinero público.
Mauricio Hoyos, CEO de Sencia, afirmó que el proyecto no es improvisado y que se trabaja con una empresa especializada en superficies deportivas. Sin embargo, admitió que el resultado final aún no se refleja en el campo. La compañía pidió paciencia a los usuarios del estadio mientras se cumplen los tiempos técnicos necesarios para la recuperación del césped.

Como referencia, el costo de renovar completamente la grama de estadios de primer nivel en América Latina suele oscilar entre $1.000 millones y $2.500 millones, dependiendo del tipo de césped y del sistema de drenaje. En ese rango se ubica la inversión anunciada por Sencia, aunque el desafío sigue siendo compatibilizar el uso comercial del estadio con las exigencias del fútbol profesional.
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Mientras avanzan las inspecciones y se esperan los informes de la interventoría, el estado de la cancha de El Campín continúa bajo observación. El debate, más allá del partido suspendido, pone sobre la mesa los retos de administrar un estadio multipropósito bajo un esquema de APP, donde la rentabilidad y el mantenimiento deportivo deben avanzar al mismo ritmo.
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