Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por Santiago Buenaventura   Abr 29, 2026 - 5:56 pm
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Tras el reciente golpe judicial de la Fiscalía General de la Nación contra una presunta red criminal transnacional que utilizaba a la cadena de ropa femenina Lili Pink como fachada, surgió un relato que explica el presunto funcionamiento interno de la organización.

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Miller Arango Aguilar, un ingeniero de sistemas hoy convertido en creador de contenido, reveló detalles sobre las irregularidades financieras y laborales que experimentó durante su paso por la compañía, coincidiendo con las investigaciones por lavado de activos que hoy sacuden a esta reconocida empresa en Colombia.

La investigación, liderada por Leonardo Quevedo Castillo, director Especializado contra los Delitos Fiscales, señaló que la organización habría blanqueado más de 730.000 millones de pesos mediante el “pitufeo” o smurfing.

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Este modelo, que consiste en fragmentar grandes sumas de dinero en transacciones pequeñas para evadir controles legales, parece haber tenido un eco en la nómina de sus empleados, siendo algo de lo que nunca se ha hablado.

Arango, quien, según su relato, trabajó en la oficina técnica de la empresa ubicada en la calle 80, relató en un video publicado recientemente en sus redes sociales que su salario de 3’200.000 pesos nunca fue reportado de forma integral, es decir, de la misma forma.

“Dos millones  de pesos nada más me ingresaban legalmente. El otro 1’200.000 pesos me lo depositaban (…) no sé ni cómo llamarlo, simplemente me lo depositaban. Claro, me imagino que por impuestos o liquidación, pues ellos no respondían por eso”, expuso, sugiriendo una estrategia para reducir cargas prestacionales y tributarias.

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Más allá de la remuneración, el testimonio del excolaborador, publicado el 28 de abril, describe una presunta estructura operativa diseñada para la explotación y la falta de trazabilidad en pagos.

Arango recordó que, pese a la ubicación periférica de la sede donde trabajaba hacia la salida a Chía, la exigencia horaria era absoluta. “Me tocaba llegar a las siete de la mañana. No había un horario de salida”, sentenció.

A estas condiciones se sumaba un clima organizacional que el ‘influencer’ calificó de deficiente. Describió la relación entre las áreas comerciales y operativas como “inexistente”, destacando que el ambiente laboral se resumía en “cada uno luchando para llevarse galardones”.

En su relato, incluso hizo mención directa a la actitud de su superior inmediata de aquel entonces, a quien señaló de priorizar la complacencia con los altos mandos sobre el bienestar del equipo técnico que tenía bajo su cargo.

El relato de Arango cobró relevancia en el marco del operativo masivo donde el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y el Ejército Nacional intervinieron 405 locales comerciales y 40 inmuebles en 59 ciudades del país. Caso que se lleva actualmente.

La Fiscalía sostiene que la cadena servía para ingresar mercancía de contrabando —prendas de vestir, juguetes y cosméticos— y dar apariencia de legalidad a recursos ilícitos que superan los 430.000 millones de pesos en enriquecimiento injustificado.

“Todo esto se los cuento porque es la peor empresa en la que yo he trabajado. Y sí, el día de hoy el CTI ha entrado a fiscalizarle, a revisarle y dicen que hasta expropiarle más de trescientas tiendas que ellos tienen en el país. Todo esto que digo es presuntamente. Y como me dijo la jefe hace cuatro años: buena suerte”, sentenció Arango en su video.

La confesión del creador de contenido generó una polémica inmediata en las redes. Mientras un sector de la audiencia lo calificó de “desagradecido” por arremeter contra una empresa años después de su retiro, otros defendieron la valentía de exponer prácticas que consideran normalizadas en el sector privado colombiano.

“Por más mala que haya sido la empresa, guárdese sus comentarios y anécdotas, y después de tantos años, cuando presuntamente la empresa está en la mala, ahora sí sale a decir todo lo malo”, cuestionó un internauta en los comentarios del video.

En contraste, otros usuarios enfatizaron la gravedad de los pagos “fuera de nómina”, señalando que “saben cuántas empresas no pagan la nómina completa y pagan por debajo de cuerda como bonos para que sus parafiscales no aumenten y que al final la liquidación salga más baja? Muchas y muchas. Él dice la verdad porque es su experiencia”, detalló otro comentario.

Las medidas cautelares de embargo y secuestro impuestas sobre la sociedad de Lili Pink y sus activos no detendrán la operación comercial habitual por ahora, pero marcaron el inicio de un proceso de extinción de dominio sin precedentes para una marca de este segmento.

La red criminal, según el ente investigador, simulaba operaciones de comercio exterior con empresas de papel para dificultar la trazabilidad del dinero, un esquema que ahora la justicia busca desmantelar definitivamente mientras las órdenes de captura contra los responsables continúan ejecutándose en todo el territorio nacional.

Por ahora, de acuerdo con la Fiscalía, más de 400 tiendas de Lili Pink seguirán abiertas en todo el país mientras avanza la investigación que podría terminar en extinción de dominio, por el presunto lavado de activos y contrabando en la reconocida marca colombiana.

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