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Este artículo fue curado por Carlos Diaz   Mar 26, 2026 - 3:07 pm
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Abril no es un mes más para las empresas en Colombia. Es el punto en el que varias obligaciones tributarias comienzan a acumularse sobre la misma caja: la retención en la fuente sigue corriendo, el IVA entra en nuevos vencimientos y, en cuestión de semanas, aparece la primera cuota del impuesto de renta. La presión no es teórica. Se siente en la operación diaria.

Mientras la nómina continúa, la cartera no siempre entra a tiempo y los ingresos no necesariamente coinciden con las fechas del calendario tributario, las empresas deben responder a pagos que no admiten retrasos. En ese cruce, lo que está en juego no es solo el cumplimiento fiscal, sino la liquidez del negocio. 

DIAN alista cobro de impuestos para las empresas en abril de 2026

El problema no es solo cumplir con la DIAN. Es hacerlo sin desordenar las finanzas.

Cada uno de estos tributos cumple una función distinta dentro del sistema fiscal colombiano.

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La retención en la fuente actúa como un mecanismo de recaudo anticipado del impuesto de renta. Es decir, la empresa recauda recursos que no le pertenecen y debe transferirlos al Estado en los plazos establecidos.

DIAN

El IVA es un impuesto indirecto que grava el consumo y cuya declaración depende de la periodicidad asignada por la DIAN: bimestral o cuatrimestral, según los ingresos del contribuyente.

Y el impuesto de renta grava las utilidades, pero exige preparación previa porque su pago se distribuye en cuotas durante el año. 

Aunque en el calendario aparecen separados, en la práctica todos impactan el mismo flujo de caja. Ahí es donde muchas empresas fallan: los gestionan como si fueran independientes.

(Vea también: Estas son las personas que deben actualizar el RUT en 2026 para evitar multas; es gratis)

El error más costoso ocurre antes del vencimiento del IVA, fuente y renta

El problema no empieza el día que se vence el impuesto. Empieza mucho antes.

“Uno de los errores más costosos en una pequeña o mediana empresa es pensar que el problema tributario empieza cuando llega la fecha de vencimiento”, explica Paul Vásquez, socio director de Planning Tax.

Lo que ocurre en ese momento —agrega el experto— es que se hace evidente una falta de planeación: provisiones insuficientes, mala gestión del calendario tributario y decisiones de caja tomadas sin anticipación.

Cuando eso pasa, la empresa entra en modo reacción. Y ahí ya no hay margen.

Un segundo error frecuente es priorizar por monto y no por riesgo.

No siempre la obligación más grande es la más urgente. En este contexto, la retención en la fuente es la más delicada porque implica recursos que la empresa ya recaudó para el Estado. 

Después vienen los impuestos con vencimientos inmediatos, como el IVA, cuya periodicidad debe estar clara para evitar sanciones. 

Y en paralelo debe avanzarse en la preparación del impuesto de renta, que aunque tenga fechas posteriores, no admite improvisación.

En este punto, la diferencia entre una empresa ordenada y una en aprietos suele reducirse a decisiones concretas: 

nuevos impuestos de Petro
  • Primero, asegurar desde ya la retención en la fuente, incluyendo el dinero para pagarla completa.
  • Segundo, confirmar la periodicidad del IVA. Es un error básico, pero frecuente, que termina en sanciones.
  • Tercero, no dejar la renta para después. Separar recursos desde el inicio del año evita presiones en mayo.
  • Cuarto, cambiar el criterio de pago: priorizar lo que no admite error ni retraso.
  • Y quinto, modificar la gestión de caja. sugiere no esperar al cierre del mes, sino reservar recursos semanalmente para cubrir estas obligaciones.

DIAN y las consecuencias de no pagar impuestos a tiempo

Cuando estas decisiones no se toman a tiempo, las consecuencias no se quedan en el frente tributario.

La falta de liquidez puede obligar a las empresas a aplazar pagos, frenar inversiones o recurrir a créditos de corto plazo. En sectores con márgenes ajustados, esto puede afectar la operación en cuestión de semanas. 

El calendario no se relaja después de abril. Mayo trae la primera cuota del impuesto de renta y nuevos ciclos de IVA, lo que prolonga la presión sobre la caja. Por eso, más que un mes crítico, este es un punto de inflexión.

(Vea también: Corte Constitucional frena decretos de emergencia: ¿qué pasará con los nuevos impuestos y reformas fiscales?)

Las empresas que logren anticiparse, ordenar sus pagos y gestionar su liquidez con disciplina tendrán margen de maniobra. Las que no, enfrentarán un problema que no es tributario, sino financiero. 

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