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Escrito por:  Óskar Ortiz
Redactor y estratega SEO     Abr 27, 2026 - 7:40 am

En medio de los movimientos con las empresas en Colombia, las autoridades ambientales suspendieron dos fundidoras de metales que operaban de forma ilegal en la vereda de Mochuelo. Este sector se localiza en la zona rural de la localidad de Ciudad Bolívar, al sur de la Bogotá.

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, conocida como la CAR, tomó la decisión administrativa de suspender estas actividades. Para ejecutar el operativo, la entidad ambiental recibió el respaldo fundamental de unidades del Ejército Nacional.

Los establecimientos funcionaban específicamente en el sector denominado Mochuelo 3. Según los informes técnicos, estas fundidoras expulsaban contaminantes atmosféricos de manera constante, generando riesgos graves para la salud humana y el equilibrio del ecosistema local.

En las diligencias se descubrió que los puntos intervenidos ejecutaban procesos artesanales de fundición. Los trabajadores utilizaban diversos desechos metálicos como materia prima, incluyendo contadores de gas, piezas de alumbrado público y ollas a presión.

También fundían componentes de motores en fosas improvisadas. Para iniciar la combustión de estos materiales empleaban diésel, produciendo lingotes de aluminio sin aplicar ninguna clase de control técnico sobre las emisiones de humo resultantes.

Alfred Ballesteros, actual director de la CAR, informó que esta práctica liberaba gases y partículas peligrosas. Mencionó específicamente la presencia de dióxido de azufre, metano y óxidos metálicos, junto a humos irritantes que deterioran la calidad del aire.

“Hallamos dos puntos de fundición de metales a través de fosas artesanales activadas con Diesel, lo que hace aún más grave la afectación al entorno y a sus comunidades”, afirmó el director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros.

El directivo subrayó que la inexistencia de infraestructura adecuada agrava significativamente el impacto ambiental. Esta intervención responde a la preocupación histórica por la contaminación en Mochuelo, zona influenciada también por el relleno sanitario Doña Juana.

“Durante la primera semana de abril levantamos esta medida, tras comprobar una reducción significativa que pudo estar asociada a las lluvias de los últimos días, sin que ello significara bajar la guardia y mantener una vigilancia rigurosa a las actividades que se desarrollan en este sector, pues algunas de ellas se realizan sin permisos ni manejo ambiental alguno”, indicó el director.

La suma de diversas fuentes contaminantes, como el manejo de residuos y las emisiones industriales, afecta directamente a los residentes. En marzo, la CAR declaró una alerta preventiva debido a la calidad del aire en el sector.

La estación de monitoreo Bogotá Rural – Mochuelo registró en esa fecha concentraciones de material particulado PM2.5 superiores a los 50 microgramos por metro cúbico. Aunque la alerta terminó por las lluvias, la vigilancia estatal permanece activa.

Ballesteros enfatizó que el ecosistema de Mochuelo presenta características de alta exposición solar, baja cobertura vegetal y condiciones secas. Estas particularidades naturales hacen que el entorno sea mucho más vulnerable ante cualquier tipo de contaminación atmosférica externa.

“Como autoridad ambiental nos preocupa la calidad del aire en Bogotá y los miles de seres humanos que pierden la vida por enfermedades asociadas a la mala calidad del aire en Bogotá y seguiremos tomando decisiones en las próximas semanas para proteger nuestros recursos naturales, pero también, la vida de los habitantes de la ruralidad de Bogotá”, enfatizó.

En ese sentido, el funcionario destacó la importancia de incrementar las acciones de protección comunitaria. La corporación ambiental ratificó que mantendrá los operativos para reducir las emisiones y proteger los recursos naturales en las áreas rurales.

Es importante considerar que la CAR tiene jurisdicción sobre el 92 % del área de Mochuelo. El 8 % restante corresponde a la gestión de la Secretaría Distrital de Ambiente de la ciudad de Bogotá.

La problemática ambiental en esta zona es compleja y multicausal. Además de las fundidoras, influyen los vehículos de carga, las carreteras destapadas y las ladrilleras, factores que degradan continuamente la salud de los habitantes locales.

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