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Escrito por:  Ricardo Baracaldo
Redactor     Abr 14, 2026 - 1:24 pm

El Gran Premio de Mónaco 2006 vuelve a ser tema de conversación casi dos décadas después, luego de que Jean Todt hiciera una confesión que sacude uno de los episodios más comentados en la historia de la Fórmula 1.

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El exjefe de la escudería italiana reconoció que la maniobra de Michael Schumacher en la clasificación de esa carrera fue deliberada, confirmando una sospecha que durante años dividió al mundo del automovilismo, según recogió Mundo Deportivo.

En aquella clasificación en el circuito de Mónaco, Schumacher parecía encaminado a quedarse con la ‘pole position’. Sin embargo, en los últimos segundos de la sesión, el alemán detuvo su monoplaza en la curva Rascasse, provocando una bandera amarilla que impidió a varios pilotos cerrar sus vueltas rápidas.

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Entre los perjudicados estuvo Fernando Alonso, quien tenía ritmo para mejorar su tiempo y disputar el primer lugar de la parrilla.

Acá, el video de lo sucedido:

La acción generó sospechas inmediatas. Aunque en un primer momento Schumacher defendió que se trató de un error, los comisarios de la FIA concluyeron tras investigar que había elementos suficientes para sancionarlo. La decisión fue contundente: el piloto de Ferrari fue enviado al último lugar de la parrilla, perdiendo así la ‘pole’ que había conseguido en pista.

Durante años, el episodio quedó envuelto en una especie de zona gris. Desde Ferrari, tanto directivos como miembros del equipo respaldaron públicamente la versión del error, mientras que rivales y analistas insistían en que se trató de una maniobra intencional para bloquear a sus competidores en un circuito donde adelantar es extremadamente difícil.

Casi 20 años después, la versión cambia de manera significativa. Jean Todt, quien era el jefe de Ferrari en ese momento, reconoció en una entrevista reciente que la acción de Schumacher sí fue deliberada.

Sus declaraciones resultan especialmente relevantes porque durante la polémica original fue uno de los principales defensores del piloto alemán, insistiendo en que no había pruebas concluyentes de una infracción intencional.

La confesión no solo valida lo que durante años fue una sospecha extendida en el paddock, sino que también ofrece una nueva lectura sobre el carácter competitivo de Schumacher. Considerado uno de los mejores pilotos de todos los tiempos, el alemán también fue protagonista de varios episodios controvertidos a lo largo de su carrera, en los que su ambición por ganar lo llevó al límite del reglamento.

El caso de Mónaco 2006 se suma así a una lista de momentos discutidos en su trayectoria, pero con la diferencia de que ahora existe una admisión directa desde el interior del equipo que lo respaldaba. Este reconocimiento también reabre el debate sobre los límites de la competitividad en la Fórmula 1 y hasta qué punto los pilotos están dispuestos a llegar para asegurar una ventaja.

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