Escrito por:  Redacción Fútbol
Ago 20, 2026 - 11:09 am

El terremoto del 10 de agosto también dejó su huella en algunos de los escenarios donde se disputa el fútbol profesional colombiano. Sin embargo, los estadios de Cali, Pereira y Manizales presentan situaciones diferentes y, en varios casos, la discusión ya no pasa únicamente por si pueden recibir partidos.

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El Pascual Guerrero, el Hernán Ramírez Villegas y el Palogrande presentan diferentes niveles de afectación, pero los dos primeros puntos en común son claros: la infraestructura fue revisada y, en los casos de Cali y Manizales, los escenarios se mantienen aptos para jugar.

Aun así, América de Cali y Once Caldas han considerado no disputar partidos en sus ciudades durante este periodo, en medio de la situación que atraviesan las comunidades afectadas por el terremoto, pero es algo que está en evaluación.

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Pascual Guerrero no tiene daños estructurales

El Estadio Pascual Guerrero de Cali no presenta daños estructurales como consecuencia del terremoto.

Las afectaciones identificadas son menores y están relacionadas principalmente con iluminación, red hidráulica y mampostería. Además, la grama se encuentra apta para recibir partidos.

Es decir, desde el punto de vista de las condiciones del escenario, el estadio puede ser utilizado. Sin embargo, la prioridad de la Alcaldía de Cali está actualmente concentrada en la atención de los damnificados por la emergencia.

En ese contexto, América de Cali habría evaluado la posibilidad de no jugar en la ciudad, pese a que el estadio está habilitado, como una muestra de solidaridad con los ciudadanos afectados.

La decisión tiene así un componente que va más allá de la infraestructura: la situación social que vive Cali después del terremoto.

Hernán Ramírez Villegas, el más afectado

El panorama es diferente en el Estadio Hernán Ramírez Villegas de Pereira, que presenta las mayores afectaciones entre los tres escenarios. En la parte interna se reportaron muros quebrados, ventanas dañadas y tuberías rotas.

El escenario, además, continúa en obras, por lo que la situación de infraestructura se suma a un proceso de intervención que ya estaba en marcha.

Por esta razón, se espera que Pereira utilice otra sede (Yopal) para sus próximos compromisos. Una de las posibilidades mencionadas es el Estadio Armando Maestre Pavajeau, de Valledupar.

Palogrande está habilitado, pero Once Caldas no quiere jugar

El Estadio Palogrande de Manizales también sufrió afectaciones, aunque el escenario se encuentra apto para recibir partidos.

Los daños reportados incluyen problemas en el cableado de dos torres de iluminación, fisuras en el sistema de riego de la grama y afectaciones en la mampostería.

Pese a que las condiciones del estadio permiten jugar, el técnico de Once Caldas ha manifestado de manera enfática que no quiere disputar partidos en Palogrande durante agosto.

La razón no estaría relacionada con la condición del escenario, sino con el contexto que atraviesan Manizales y otras zonas del país afectadas por el terremoto. La postura del entrenador es que, en medio de la emergencia, no sería el momento de concentrarse en el fútbol.

¿Y los demás estadios?

En otras ciudades del país, los principales escenarios no presentan afectaciones relacionadas con el terremoto. Los estadios de Medellín, Bogotá, Barranquilla y el escenario del Deportivo Cali se encuentran en buen estado.

No obstante, en Medellín habrá cambios en las localías debido a obras que se realizarán próximamente en el estadio, una situación que no estaría relacionada con los daños ocasionados por el terremoto.

Así, el fútbol colombiano enfrenta un escenario particular: los estadios no tienen todos la misma situación y las decisiones sobre las próximas localías también están atravesadas por el contexto de la emergencia nacional.

“Eres una guerrera”: la desgarradora historia de las trillizas que conmueve a Colombia

La conmovedora historia de las trillizas Ana María, Isabella y Sofía Saavedra Caicedo, una familia de Cali que quedó atrapada entre los escombros tras el fuerte sismo del 10 de agosto. Las tres hermanas, de 23 años, se encontraban junto a sus padres, Jairo Saavedra y Victoria Caicedo, cuando la estructura donde vivían colapsó.

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