La selección de México abrirá una nueva edición de la Copa del Mundo con una presión que va más allá del resultado de su primer partido contra Sudáfrica. El conjunto anfitrión llega al torneo cargando una historia que se ha repetido durante décadas y que se convirtió en una de las mayores obsesiones de sus aficionados.
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Más allá de la expectativa que despierta jugar en casa, el gran objetivo del equipo es dejar atrás la llamada maldición del quinto partido, una barrera que ha frenado a varias generaciones de futbolistas mexicanos y que vuelve a estar en el centro de la conversación.
¿Cuál es la maldición del quinto partido que persigue a México?
La expresión se popularizó para describir la incapacidad de México de avanzar a las fases decisivas en los Mundiales.
Durante años, el combinado azteca acostumbró a superar la fase de grupos para luego quedar eliminado antes de alcanzar las rondas que lo ubicaran entre las mejores selecciones del planeta. La repetición de ese escenario terminó convirtiéndose en una especie de trauma deportivo para el país.
Por eso, el debut mundialista no solo representa el inicio de un campeonato. También marca el comienzo de un nuevo intento por cambiar una historia que ha acompañado al fútbol mexicano por años.
La localía es la única fórmula que le funciona a México
Si existe una razón para el optimismo entre los aficionados mexicanos es precisamente el antecedente histórico que ofrece jugar en casa.
Las dos mejores actuaciones de México en una Copa del Mundo llegaron cuando fue anfitrión del torneo. En el Mundial de 1970 y en el Mundial de 1986, el equipo alcanzó los cuartos de final, una instancia que no ha logrado repetir fuera de su territorio.
Ese dato alimenta la esperanza de millones de seguidores que consideran que la localía puede convertirse nuevamente en el factor diferencial para construir una campaña histórica.
El apoyo de la afición, el conocimiento de los escenarios y el ambiente favorable aparecen como elementos que podrían impulsar al equipo en momentos determinantes del campeonato.
Por eso, más que una ventaja adicional, jugar en casa es visto por muchos como la fórmula que ya demostró ser efectiva para que México alcance sus mejores resultados mundialistas.
Acá, el resumen, con sus matices, por supuesto:
- México 1970: clasificó a cuartos de final luego de quedar segundo en su grupo (empatado en puntos con la Unión Soviética). En cuartos, fue eliminado por Italia (4-1). En ese entonces no existían los octavos de final, se pasaba directo de grupos a cuartos. Como que la maldición va más allá de un número de juegos, apunta a su jerarquía
- México 1986: ha sido la participación más exitosa. México avanzó como líder de grupo, derrotó a Bulgaria 2-0 en octavos de final y llegó a cuartos de final, donde cayó en tanda de penales ante Alemania Federal, la posterior subcampeona.
- Fuera de casa: sesde Estados Unidos 1994 hasta Rusia 2018, México logró una racha consecutiva de 7 Mundiales pasando de la fase de grupos, pero en todos ellos quedó eliminado exactamente en los octavos de final (el cuarto partido). En Qatar 2022 ni siquiera se pasó de la fase de grupos.
- México 2026: hay que anotar que si logra el quinto partido en esta edición, ese sería el de octavos de final; técnicamente, para romper su maldición tendría que disputar seis juegos. Seguro estar en casa les ayudará, o eso dice la historia.
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