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Una reciente denuncia viralizada en redes sociales alertó sobre la presencia de varios gatos negros en un espacio subterráneo del Cementerio Central de Bogotá. Voluntarios del hogar de paso Corazón Animal Vegano divulgaron videos donde se observan los felinos detrás de un muro con abertura en forma de cruz. En las imágenes, además de los gatos, aparecen platos de comida, juguetes, periódicos y algunos huesos. Por las características del sitio y el color de los animales, algunos rescatistas manifestaron temor de que los felinos pudieran estar relacionados con prácticas de santería o rituales.
Pese a los rumores y la preocupación inicial, hasta el momento no hay evidencia que vincule a estos animales con actividades de ese tipo. El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) aclaró que los gatos pueden entrar y salir libremente, disponen de alimento y, según sus verificaciones, no enfrentan peligro inmediato. La institución explicó además que los felinos cuentan con vías de acceso y no permanecen encerrados.
El padre William Espinoza, quien ha trabajado durante 13 años en el cementerio, explicó a El Espectador que lo documentado en los videos no corresponde a una tumba, sino que se trata de un conducto de ventilación que rodea la rotonda central. Espinoza especificó que en el lugar viven aproximadamente ocho gatos, entre machos y hembras, y que permanecen allí desde que fueron abandonados siendo crías. Los trabajadores del cementerio y una voluntaria les proporcionan alimento preparado y húmedo. Inicialmente, los gatos merodeaban por los mausoleos, pero con el tiempo encontraron en el conducto un refugio seguro. Al no estar completamente socializados, los felinos solo admiten la cercanía de quienes los alimentan, aunque reconocen a las personas que les llevan comida y se acercan cuando tienen hambre.
El sacerdote también criticó la manera en que los voluntarios lograron documentar la situación. Según relató, algunas personas abrieron una parte del muro sin pedir autorización ni consultar la historia de los animales y, posteriormente, la mujer que acostumbraba a alimentarlos dejó de asistir. Espinoza enfatizó que relacionar a los gatos negros con prácticas oscuras solo alimenta estigmas que afectan su protección.
Tras los hechos, el IDPYBA inició contacto con los denunciantes y la administración del cementerio. La entidad confirmó que los gatos tienen acceso a alimento y no permanecen encerrados, pero anunció que coordinará la instalación de trampas humanitarias con el fin de valorarlos, brindarles atención veterinaria y decidir si procede su reubicación. Aún no se conoce cuándo empezará este procedimiento ni cuántos gatos lo recibirán. La valoración médica será crucial para definir si los animales requieren esterilización o tratamiento y si pueden ser dados en adopción o trasladados a un espacio protegido.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Qué hará el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal con los gatos del Cementerio Central?
El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal planea instalar trampas humanitarias para capturar a los gatos, realizar una valoración veterinaria y determinar si necesitan tratamiento, esterilización o si pueden ser reubicados en hogares o espacios donde reciban atención permanente. Por ahora, la entidad aseguró que los animales no enfrentan un peligro inminente.
¿Por qué se genera estigma hacia los gatos negros en cementerios?
El estigma hacia los gatos negros en cementerios surge de creencias y supersticiones asociadas a su color y al entorno donde viven. Según se indicó en El Espectador, relacionar a estos animales con rituales sin evidencia alimenta miedos infundados y puede poner en riesgo su seguridad y bienestar.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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