Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Sep 20, 2026 - 6:05 pm
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Re-congelar la carne después de descongelarla puede hacerse, pero todo depende del método utilizado para la descongelación. De acuerdo con lo expuesto en un artículo de El Espectador, el proceso está condicionado por dos factores fundamentales: la inocuidad microbiológica y la calidad sensorial del producto. Es imprescindible analizar cada uno por separado para comprender las implicaciones de esta práctica en el hogar.

El primer aspecto a considerar radica en los daños estructurales que sufre la carne durante la congelación. Cuando el proceso es rápido, como ocurre en la industria con la utilización de equipos especializados y sistemas de ultracongelación, los cristales de hielo que se forman son pequeños, lo que minimiza el daño a las fibras musculares. Por el contrario, en congeladores domésticos, la formación de grandes cristales produce rupturas en el tejido muscular, afectando la integridad de las fibras y la capacidad de retención de agua del alimento, conocida técnicamente como water-holding capacity. De este modo, durante la descongelación, parte del agua retenida pasa al exterior y se pierde, afectando la textura, jugosidad y el rendimiento en la cocción.

La situación se agrava si la descongelación es acelerada —por ejemplo, usando agua o microondas—. Con cada nuevo ciclo de congelación-descongelación, el daño celular se multiplica, resultando en una carne “seca”, dura y de menor calidad.

El segundo factor, la seguridad microbiológica, es aún más crucial. De acuerdo con el texto, la congelación frena el crecimiento bacteriano pero no steriliza la carne; las bacterias pueden sobrevivir y reactivarse al aumentar la temperatura cuando se descongela. Si la descongelación se hace en refrigeración y se mantiene la cadena de frío, el riesgo es menor, siempre que no supere los tres o cuatro días refrigerada. Pero si la carne pasa mucho tiempo a temperatura ambiente, la superficie puede alcanzar un rango peligroso de temperaturas que favorece la proliferación de microorganismos. Recongelar no elimina este riesgo: el frío solo detiene el desarrollo bacteriano, pero no “reinicia” su estado sanitario.

En resumen, si la carne se descongeló lentamente en refrigeración y se mantuvo fría, recongelar puede ser seguro desde el punto de vista microbiológico, aunque se sacrifique cierta calidad. Sin embargo, si la descongelación fue rápida o la carne se mantuvo a temperatura ambiente, lo más seguro es cocinarla y no volver a congelar, ya que se incrementa el deterioro de textura y jugosidad, y el riesgo bacteriano permanece.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Es seguro volver a congelar carne cruda después de haberla descongelado?

De acuerdo con la información de El Espectador, solo es seguro recongelar la carne cruda si esta se ha descongelado lentamente en refrigeración y se ha mantenido fría constantemente. El riesgo bacteriano se incrementa considerablemente si la carne ha estado a temperatura ambiente, por lo que en esos casos no se recomienda volver a congelarla.

¿Por qué la carne cambia de textura después de varios ciclos de congelación y descongelación?

La explicación, según el texto citado, está en el daño que los cristales de hielo provocan en la estructura muscular de la carne. Con cada ciclo de congelación y descongelación, las membranas celulares se rompen más, perdiendo agua y provocando que la carne se seque y se vuelva “cauchuda”. Este deterioro ocurre especialmente si los procesos fueron rápidos o inadecuados.


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