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Este artículo fue curado por pulzo   Mar 26, 2026 - 6:03 am
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El calendario lunar constituye una de las más antiguas formas de medir y organizar el tiempo, y ha acompañado a la humanidad desde épocas remotas. A diferencia del calendario solar, dirigido por el recorrido de la Tierra alrededor del Sol y establecido en 365 días, el sistema lunar se fundamenta en las fases de la Luna, es decir, en la apariencia cambiante de nuestro satélite natural observada desde la Tierra. Este método observa cómo, en aproximadamente 29,5 días —llamado mes sinódico— la Luna transita desde la luna nueva, pasando por los cuartos creciente y menguante, hasta regresar a la nueva. Esta cuenta, originada en la contemplación directa del cielo, ha servido para estructurar meses y años en diversas culturas.

A lo largo de la historia, civilizaciones de gran influencia como la babilónica, la egipcia y la maya encontraron en el calendario lunar una herramienta para coordinar su vida social, agrícola y espiritual. Los antiguos lo valoraban por su claro ciclo visual, que permitía programar festividades, cosechas y reuniones colectivas sin la necesidad de relojes u otros dispositivos. La simplicidad y la regularidad del ciclo lunar proporcionaban un marco fácilmente interpretable para sociedades originarias.

Sin embargo, un año compuesto por 12 meses lunares suma apenas 354 días, quedando 11 días por debajo del año solar y originando desfases con respecto a las estaciones. Para evitar que festividades agrícolas o religiosas se desplazaran a estaciones diferentes con el paso del tiempo, culturas como la china o la hebrea recurrieron a calendarios lunisolares, que incorporan meses adicionales para realinear el tiempo lunar con el ciclo anual solar. Estos ajustes permitieron equilibrar la exactitud astronómica con la tradición cultural.

Hoy en día, el calendario lunar mantiene su influencia tanto en la agricultura como en la vida espiritual y la cultura popular. Según lo documentado, agricultores emplean la información lunar para decidir períodos ideales de siembra y cosecha, guiados por la creencia de que la fuerza gravitacional de la Luna afecta la circulación de la savia en las plantas. Además, grandes celebraciones, como el Ramadán, la Pascua o el Año Nuevo Chino, se definen a partir de las fases lunares. Incluso persisten prácticas cotidianas, como cortar el cabello durante el cuarto creciente, ligadas a antiguos saberes populares.

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Durante abril, según el calendario lunar actual, se observarán las siguientes fases: la luna llena tendrá lugar el primero de abril, el cuarto menguante ocurrirá el día 9, la luna nueva se presentará el 17, y el cuarto creciente se verá el 23 del mes. Estas fechas permiten a quienes siguen el calendario lunar coordinar actividades personales, rituales y agrícolas, conforme a los ciclos de nuestro satélite.

¿Por qué las estaciones se desincronizan en los calendarios lunares?

Muchos lectores pueden preguntarse por qué, en un calendario lunar puro, las estaciones del año suelen cambiar de lugar con el paso del tiempo. Esto sucede porque el año lunar (de unos 354 días) es más corto que el año solar, que rige las estaciones por la posición de la Tierra respecto al Sol. Al faltar unos 11 días cada año respecto al calendario solar, las estaciones —primavera, verano, otoño e invierno— se desfasan gradualmente, afectando las celebraciones o ciclos agrícolas que dependen de momentos específicos de clima y luz. Por eso, múltiples civilizaciones integraron meses extra a sus calendarios para que las fechas importantes coincidieran, año tras año, con la misma estación.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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