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Un nuevo movimiento telúrico llamó la atención en Colombia este miércoles 28 de octubre, cuando, a las 10:01 de la mañana, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) informó sobre un temblor de magnitud 4,1 con epicentro en San José del Palmar, Chocó. El evento sísmico, registrado a 104 kilómetros de profundidad y localizado a escasos kilómetros de municipios como Pueblo Rico, Santuario y Apía en Risaralda, despertó especial interés debido a su impacto en una zona históricamente activa.
De acuerdo con la información recolectada por el SGC y testimonios de usuarios en redes sociales, el sismo se sintió con fuerza en varias ciudades del occidente colombiano. Especialmente en Pereira, los habitantes mencionaron en la red X (antes Twitter) la intensidad del temblor. Los reportes presentados a través de la plataforma Sismo Sentido del SGC confirmaron que, además de Pereira, los temblores fueron percibidos en localidades como Cartago, Manizales y Armenia, aunque en menor medida también llegaron a ciudades como Cali, Buenaventura e Ibagué.
El historial sísmico de San José del Palmar incluye un evento de gran magnitud ocurrido el 10 de agosto, cuando un terremoto de 7,4 sacudió buena parte del país. Según datos oficiales de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), hasta el 10 de octubre de 2026 se reportaban 305.791 familias damnificadas, con más de 200.000 viviendas averiadas y 36.478 destruidas. La tragedia dejó un saldo contundente: 335 víctimas fatales, 103 personas desaparecidas y 364 rescatadas.
Como suele ocurrir después de un gran terremoto, el SGC detectó más de 300 réplicas relacionadas con aquel sismo, y un mes después de ese evento aún se registraba actividad. Sin embargo, hace un par de semanas, el SGC comunicó que tanto en Chocó como en Chaparral (Tolima) la sismicidad mostraba tendencia a la baja, aunque con particularidades según la naturaleza de los movimientos.
La entidad resalta la diferencia entre réplicas, sismos secundarios que siguen a un evento principal, y los denominados enjambres sísmicos: secuencias de sismos sin un epicentro principal ni una reducción progresiva de magnitud, de acuerdo con Freddy Tovar, coordinador de la Red Sismológica Nacional.
Colombia es una nación sísmicamente activa, como lo señalaron expertos y ratificó el SGC. Esto se debe a la interacción de varias placas tectónicas –Nazca, Sudamérica y Caribe– que generan numerosos encuentros sísmicos, especialmente en la región del Pacífico, la fosa submarina y cerca de Los Santos, en el llamado Nido Sísmico de Bucaramanga, donde ocurre el 60% de los sismos colombianos.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Por qué Colombia experimenta tantos sismos?
La alta frecuencia de sismos en Colombia se explica por la compleja configuración geológica y tectónica del país, donde confluyen las placas Nazca, Sudamérica y Caribe. El contacto entre estas placas, especialmente la subducción de la placa Nazca bajo la Sudamericana en el Pacífico, contribuye a elevados niveles de actividad sísmica. Zonas como el Nido Sísmico de Bucaramanga concentran una parte mayoritaria de estos fenómenos por la inusual actividad continua detectada allí, según informa el Servicio Geológico Colombiano.
¿Qué es un enjambre sísmico y cómo se diferencia de las réplicas?
Un enjambre sísmico es una secuencia de sismos que no depende de un evento principal, a diferencia de las réplicas, que se suceden tras un gran terremoto y tienden a perder magnitud con el tiempo. En los enjambres, según explica Freddy Tovar del SGC, los sismos no siguen un patrón decreciente y pueden mantenerse en magnitud y frecuencia durante varios días o semanas.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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