En un comunicado, el Gobierno informó que el soldado se encontraba en un operativo conjunto con la Policía Nacional, en el que los uniformados estaban interviniendo reuniones sociales de la vereda El Palmar, del municipio de San Agustín (Huila), en las que la comunidad “estaba consumiendo bebidas alcohólicas en torno a actividades de esparcimiento en las cantinas […]. Este tipo de encuentros sociales están prohibidos”.

Al ver a los policías y militares, dice el Ministerio de Defensa, la comunidad salió para evadir los controles; entre la multitud, asegura, se encontraban dos menores de edad, de 14 y 16 años, que salieron en una motocicleta “a alta velocidad para eludir a las autoridades”.

En ese momento, un soldado del Ejército Nacional, “por decisión individual, accionó su arma”, y les causó graves heridas a los menores identificados como Joselino Irua (14) y Emerson Dussan (16).

Irua y Dussan fueron trasladados a diferentes centros médicos de Huila, pero ahí murieron, de acuerdo con el documento.

El Ministerio de Defensa manifestó que el soldado implicado ya fue separado de sus funciones y quedó a disposición de las autoridades judiciales. Asimismo, lamentó el fallecimiento de estos dos menores, como se puede leer a continuación:

No es la primera vez que la Fuerza Pública se ve envuelta en varias polémicas por abuso de fuerza.

El 9 de septiembre, dos policías fueron grabados mientras le propinaban un brutal castigo al ciudadano Javier Ordóñez, en Bogotá, que murió posteriormente.

El hecho detonó una serie de violentas manifestaciones contra puestos policiales de la capital y sus alrededores, en los que murieron 14 personas por disparos en medio de las protestas. Al menos 35 efectivos están siendo investigados por disparar contra los manifestantes, según la policía.

El 24 de septiembre, una mujer transexual que se desplazaba con su pareja en un vehículo murió por un disparo de un militar que realizaba “labores de control” en el Cauca.