Pocas voces del empresariado colombiano han construido tanta autoridad para hablar de empresa como la de Arturo Calle. Después de más de siete décadas levantando una de las compañías de moda más sólidas del país, el fundador de la marca que lleva su nombre fue escogido para encabezar el comité de sabios que asesorará de manera permanente al Gobierno de Abelardo De La Espriella.
La decisión del nuevo Gobierno, que entrará en funciones a partir del próximo 7 de agosto, vuelve a situar a Calle en el centro del debate nacional, esta vez no por la apertura de nuevos almacenes, una estrategia de expansión o una apuesta empresarial, sino por el conocimiento acumulado durante décadas de trabajo construyendo una de las marcas más representativas del comercio colombiano.
La misión de este comité será analizar decisiones coyunturales y aportar una visión estratégica basada estrictamente en la experiencia empresarial práctica. En ese escenario, la trayectoria de Arturo Calle aparece como la de un hombre que levantó su compañía sin perder de vista principios fundamentales que ha defendido durante toda su carrera, tales como el ahorro riguroso, la prudencia financiera, la inversión de largo plazo y el crecimiento gradual respaldado con recursos propios.
Su historia personal comenzó mucho antes de que existiera la marca comercial. Nacido el 13 de agosto de 1938 en Medellín, creció en el seno de una familia numerosa y de recursos limitados. Desde temprana edad encontró en el comercio una vía directa para ayudar al sostenimiento de su hogar, recorriendo las plazas de mercado locales para vender frutas, flores y hortalizas cultivadas por su familia y vecinos. Aquella experiencia moldeó una filosofía de trabajo que lo acompañaría toda su vida, recordada en múltiples ocasiones cuando afirmaba que desde su juventud su propósito central era independizarse y construir su propio negocio.
Antes de consolidarse como comerciante independiente, trabajó como mecánico industrial en una fábrica de medias, empleo que le permitió conocer la industria textil desde adentro y ahorrar casi la totalidad de su salario durante más de dos años para reunir el capital inicial necesario. Su gran salto ocurrió en Bogotá, donde tras laborar en un almacén de camisas en el sector de San Victorino, adquirió en 1966 un pequeño local de ocho metros cuadrados por 17.000 pesos de la época, financiando una parte con sus ahorros y otra con un préstamo de 4.000 pesos que ha descrito como la única deuda adquirida en toda su vida profesional.
Ese modelo de crecimiento prudente evitó la dependencia excesiva de proveedores externos, permitiéndole desarrollar prendas propias, consolidar alianzas con textileras nacionales y controlar rigurosamente tanto la calidad como los precios ofrecidos al público. Asimismo, la decisión corporativa de comprar los inmuebles de sus locales en lugar de pagar arrendamientos altos protegió la rentabilidad y permitió una expansión ordenada hacia las principales ciudades del país y, posteriormente, hacia mercados internacionales en Panamá, Costa Rica y El Salvador.
Además de su legado en el sector textil, el empresario ha mantenido un perfil destacado en el ámbito social a través de la Fundación Arturo Calle, creada en 1981 para impulsar iniciativas de educación, salud y vivienda. Toda esa experiencia acumulada deja el ámbito estrictamente privado para trasladarse al centro de la discusión económica nacional, donde el comité asesor liderado por Calle evaluará las directrices y estrategias que marcarán el rumbo del país bajo la administración presidencial que iniciará funciones la próxima semana.
¿Cuánto va a ganar Abelardo de la Espriella como presidente?
Este es el salario que tendrán Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo como presidente y vicepresidente de Colombia, respectivamente, luego de que fueran elegidos en las elecciones de este 21 de junio.
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