Después de que se efectuara la captura del primer policía involucrado, Harby Damián Rodríguez Díaz, la tarde del jueves, sobre Lloreda Cubillos se llegó a decir que se había fugado debido a que había sido imposible ubicarlo.

Sin embargo, no parecía haber más indicios de que esto fuera real. Eso hasta que la jueza encargada de la audiencia en la que se legalizó la captura de los policías reveló que sí había razones para creer que pensaba evadirse.

En esa diligencia, que se prolongó hasta la madrugada de este sábado, la funcionaria judicial leyó el informe del procedimiento. Allí consta que, después de que emitieran una orden de captura, las autoridades acudieron a la casa de Lloreda a la 1:38 de la tarde del jueves para detenerlo, pero después de varios llamados tuvieron que pedir un equipo táctico para que derribara la puerta.

El daño de la puerta fue uno de los argumentos con los que la defensa del policía intentó hacer ver como ilegal su captura, pero la jueza determinó que había sido necesario al no encontrar a nadie en el domicilio. Luego contó lo qué pasó después de que los agentes se devolvieran con las manos vacías, a las 2:09 de la tarde.

Según ella, todo comenzó con “una persona que pide no ser identificada (porque corre peligro)“, quien acudió voluntariamente a dar una información: “Dice que para el día de ayer [jueves] mediante la red Facebook se da cuenta de que capturaron a un policía que participó en el homicidio de Javier [Ordóñez] y que el otro estaba fugado”.

“En ese momento”, prosigue el reporte, esa persona dijo que se sentía “en la obligación legal y moral de acercarse para indicar que Juan Camilo Lloreda Cubillos se encuentra en otra dirección porque uno de los familiares vive en ese barrio“. Además, detalla que el policía se habría estado movilizando en un vehículo de propiedad de su pariente, posteriormente identificado como Hubert Cubillos, e incluso se suministran las placas del mismo.

Pero es aquí donde viene la revelación importante, pues el testigo dice que “escuchó que esta persona se pretendía fugar en horas de la noche, o de la madrugada… de la mañana, para que nadie se diera cuenta de ello“, e incluso explicó por qué lo delató:

“Me siento cansado con la situación que se está presentando en Colombia y por la inseguridad que se vive, sobre todo en este barrio”, dijo la persona, cuya identidad permanece en anonimato.

Puesta en conocimiento esta información, se pidió una nueva orden de allanamiento a ese segundo lugar, pues ya existía un motivo para actuar: “Al parecer se iba a fugar; ahí está la urgencia para poder materializar la orden de captura“, enfatizó la jueza. Esta se emitió a las 9 de la noche del jueves, de acuerdo con el informe.

Las autoridades hicieron presencia en el lugar e identificaron el vehículo en el que supuestamente se movilizaba el policía, indica el documento, pero al proceder al allanamiento no encontraron rastros de Lloreda. Aún así, la Policía Judicial permaneció allí durante toda la noche, según se dijo en su momento.

El hombre se presentó voluntariamente a primera hora del viernes y, según su abogado, nunca pensó en huir, diciendo que estaba en contacto constante con medios de comunicación.

De momento se desconoce si esta nueva información sería utilizada en algún proceso futuro, o incluso en la misma audiencia en la que se espera que les imputen los delitos de homicidio agravado y tortura agravada.