Para el experto, que dio su opinión en ‘Voz Populi’ de Blu Radio, el presidente tenía dos caminos luego de los graves hechos que se presentaron en Bogotá el 9 y 10 de septiembre y tomó el que incluyó, por ejemplo, su visita a los CAI vestido de Policía.

La primera opción para Duque, según Forero, era “reconocer que en su gobierno había sucedido algo muy grave que había adolorido mucho a una parte del país y que su función como jefe de Estado era tratar de aliviar ese dolor tomando medidas”.

Ese camino contemplaba que Duque debía reconocer que así como la Policía tuvo heridos y sufrió vandalismo, también murieron 14 personas a manos de funcionarios del Estado que es uno de los “crímenes más inaceptables”; por eso, él debía tomar una posición balanceada.

Esa opción, en su opinión, era efectiva porque iba a demostrar que estaba entendiendo las protestas, en especial porque las manifestaciones van a seguir y lo que pasó con los muertos esa noche puede volver a pasar, pues son protestas motivadas por una sociedad que lucha para acabar los abusos de la Policía, pero que al tiempo ve que no hacen reformas y se ponen contra el pueblo.

Pues hay que recordar que cuando Javiér Ordóñez fue asesinado, el presidente alabó la respuesta de la Policía frente al hecho y luego fue criticado por no asistir al acto de reconciliación en su nombre.

No obstante, dice el analista de la emisora, Duque se fue por el segundo camino en el que deja ver que “aparentemente estos hechos no son tan graves” y porque “para un gobierno las crisis de seguridad, increíblemente, generan oportunidades” como provocar miedo en un sector de la ciudadanía para obtener su apoyo:

Dice Forero que “en la medida en que se pone la gorra de la autoridad y señala a las protestas como fruto de la guerrilla logra dividir el país y automáticamente una parte se alía con el Gobierno. Estos temas generan mucho temor en la sociedad, entonces muchas de esas familias que vieron con horror esos actos lo que quieren es que haya autoridad para controlarlos”.

Pero hay algo que no tuvo en cuenta el Gobierno y es que ese exceso de autoridad que buscan justificar —como anunciar la llegada de más policías a Bogotá— fue lo que generó las protestas; aun así para la administración de Duque es “políticamente conveniente”. El analista enfatizó en la emisora:

“Políticamente es muy rentable la posición de apoyar estrictamente a la Policía, aunque se queden millones de colombianos que querían reformas, que les parece inaceptable que hayan muerto 14 jóvenes y que no haya habido perdón. Los dos policías que asesinaron a Javier Ordóñez se presentan como manzanas podridas pero cuando hay cerca de 100 policías que disparan es mas difícil hablar de eso“.

¿Pero dónde está el tema político? Dice el experto que lo protege para que su partido, el Centro Democrático, no lo critique ni lo señale de ser débil y que además se vuelve conveniente para el Gobierno plantear que las protestas son de guerrilleros y por eso hay que proteger a la Policía. Sin embargo, aun con las pruebas que han entregado las autoridades, el Eln ha negado su presencia en los disturbios.

Adicional a eso, dijo el experto, “cuando hay gobernantes que no logran una aprobación mayoritaria, se resignan a tener solo una parte de la sociedad y dividir y gobiernan para esa base. Es lo que está haciendo el presidente en este caos, una salida políticamente hábil; pero en el largo plazo yo creo que costosa”.

A esto también se le suma que el Gobierno está usando un “argumento falaz” y es que la gente está criticando a los policías buenos, pero destacó que eso es mentira porque “lo que la gente critica es que la institución proteja policías que asesinan gente” como los casos de Dilan Cruz y Javier Ordóñez.

Por eso, el analista llegó a una conclusión: “Hay jugaditas y jugadotas. Esta es una jugadota política que le permite al presidente tratar de salir del problema, pero lo grave es que no lo solucionan de fondo. Van a quedar cientos de miles y millones de bogotanos que sienten que no se les apoyó y eso se va a seguir viviendo en las calles”.

Y tuvo tiempo para una comparación con la política internacional: “Lo mismo le acaba de suceder al presidente Trump, algunos creyeron que iba a ser la debacle y que en medio de la pandemia esas protestas por brutalidad policial iban a acabar su candidatura presidencial. Al contrario, él uso eso para dividir, se puso del lado exclusivamente de la policía, señaló a los alcaldes de ser débiles, en algunos sitios mandó guardia nacional para mostrar fuerza y las protestas aumentaron y hubo muertos cuando antes no las había”.