Así lo aseguró a CM& el negociador de ese grupo insurgente, Pablo Beltrán: “No estamos pensando en ataques urbanos o ataques contra Bogotá“, afirmó.

Durante los disturbios de la semana pasada en la capital, que dejaron 12 muertos, casi un centenar de instalaciones de la Policía resultaron vandalizadas o afectadas en alguna medida.

Beltrán también dijo que “acusar al Eln de estar financiando las protestas o atacando los CAI, es un mal recurso“, asegurando que las manifestaciones fueron espontáneas. “No busquen la fiebre en las sábanas”, agregó.

Pese a que ni el Ministerio de Defensa ni la Policía han mostrado mayores pruebas de estas afirmaciones, fuentes como El Colombiano hablan de hallazgos en interceptaciones telefónicas a teléfonos de presuntos reclutadores del Eln durante las protestas. En ellas, supuestos milicianos de ese grupo guerrillero habrían coordinado asonadas en el Valle de Aburrá.

Sus objetivos, sostiene el rotativo, habrían sido entidades bancarias e infraestructura pública y de policía, dejando “dos uniformados con lesiones leves, tres capturados y tres adolescentes aprehendidos“.