En entrevista con la AFP, Petro se manifestó seguro de que esto solucionará la falta de ingresos de algunas personas ahorrándoles una serie de gastos: “Esos gastos tienen que ver con el pago de su arriendo, de su casa, el pago de servicios públicos y de deudas bancarias”, explica.
Aunque no entra en muchos detalles ni parece tener bajo consideración que, por ejemplo, hay muchos colombianos que dependen de los arriendos y se verían fuertemente afectados, Petro insiste en que los afectados serán otros y que esto “puede obligar una renegociación con la banca”.
Su visión de la desobediencia civil le ha acarreado críticas no solo de sectores que se le oponen radicalmente, sino también de otros más cercanos y menos radicales. Incluso hizo que el muchas veces ecléctico Sergio Fajardo tomara partido y calificara su iniciativa como un “adefesio”.
“Es el método de desobediencia civil que practicó Gandhi y descubrió el señor Henry Thoreau”, prosigue. Aunque reconoce que “no se ha probado y no sabemos si va a funcionar”, cree que con esto puede “obligar al gobierno a una negociación de cambio radical de las políticas”.
El congresista y excandidato presidencial dice que “la primera jornada de desobediencia debe ser convocada desde (las) organizaciones sociales”, y comenta que ha tratado de convencer a organizaciones como el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) para que reúna a sindicatos y se organicen las primeras jornadas:
“Se pueden organizar jornadas para el no pago de servicios públicos, sobre todo en donde ya es necesaria la cuarentena estricta como Bogotá y Barranquilla”, adelantó.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
LO ÚLTIMO