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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Abr 15, 2026 - 8:11 am

La polémica por la “megaparranda” vallenata en la cárcel La Paz de Itagüí sigue escalando y esta vez el turno fue para el periodista Néstor Morales. El director de Blu Radio lanzó una ácida crítica contra el cantante Nelson Velásquez, quien recientemente aseguró haber actuado de “buena fe” al presentarse en el evento donde participaban peligrosos capos de bandas criminales del Valle de Aburrá.

Morales se mostró visiblemente inquieto ante la justificación de Velásquez, quien afirmó a través de un comunicado que su equipo le informó que se trataba de un “evento de carácter cultural”. Para el periodista, la explicación del intérprete de ‘Mejor no somos nada’ carece de toda lógica dado el contexto del lugar y los personajes involucrados.

“Este señor da una muy increíble disculpa… y dice ahora en el colmo de la ingenuidad que fue a cantarle porque pensó que era un evento cultural. Que nos meta el dedo en la boca. Tengo la obligación de la suspicacia”, sentenció Morales. El comunicador subrayó que, aunque Velásquez sea una estrella internacional, no puede pretender que la opinión pública crea que un artista de su talla no conocía las implicaciones de cantar para figuras como alias ‘Lindolfo’.

El evento en cuestión, que según denuncias de los concejales de Medellín, Claudia Carrasquilla y Andrés Tobón, habría tenido un costo cercano a los 500 millones de pesos, se realizó para celebrar la posible libertad de Sebastián Murillo Echeverry. La magnitud de la logística y el despliegue de recursos contrastan con la versión de “presentación cultural habitual” que sostiene el artista.

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Mientras Velásquez manifiesta su total disposición para colaborar con la justicia, la Fiscalía General de la Nación ya solicitó una indagación en su contra por presunto enriquecimiento ilícito. Por su parte, la Procuraduría puso la lupa sobre los funcionarios del Inpec que permitieron el ingreso de instrumentos, licor y equipos para la fiesta que duró horas dentro del penal.

La situación también provocó una reacción inmediata del presidente Gustavo Petro, quien durante el último Consejo de Ministros ordenó el traslado de “los de la fiestica” a una cárcel en Bogotá. “Salen de Itagüí, se acabó el tema”, expresó el mandatario, cerrando así la puerta a los privilegios de los que gozaban los voceros de paz en Antioquia. El escándalo no solo pone en jaque la carrera de Velásquez, sino que ha dejado en la cuerda floja la credibilidad de las mesas de diálogo de la “Paz Total” en los centros penitenciarios.

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