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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Jun 4, 2026 - 5:49 am

Las alarmas se encendieron en el departamento de Antioquia tras registrarse una grave emergencia natural en el suroeste de la región. El pánico se apoderó de los habitantes del corregimiento de Santa Inés, en el municipio de Andes, cuando la quebrada Santa Bárbara sufrió una violenta avenida torrencial. Las fuertes precipitaciones registradas en las estribaciones de la cordillera occidental provocaron que el cauce se desbordara con una fuerza descomunal, arrastrando a su paso toneladas de lodo, piedras y gigantescos troncos de árboles que terminaron impactando directamente contra la infraestructura de la localidad.

El reporte oficial entregado por los organismos de socorro de la zona da cuenta de la magnitud de los estragos en el casco urbano del corregimiento. El agua y el lodo invadieron espacios neurálgicos, inundando por completo el costado de la iglesia principal y la plaza central de Santa Inés. Asimismo, se reportaron serios daños materiales en el centro de salud local, cuya vía de acceso principal quedó totalmente tapada por la corriente. Entre las situaciones más dramáticas que vivieron los vecinos, se constató que una vivienda quedó completamente rodeada por los brazos de la inundación, transformándose literalmente en una isla de la cual era imposible salir o entrar debido al flujo del agua por ambos costados.

La infraestructura vial sufrió un daño crítico que mantiene en vilo a las autoridades locales. El comandante del cuerpo de bomberos de Andes, el capitán Luis Gonzalo Correa, confirmó que la fuerza de la naturaleza borró del mapa dos estructuras fundamentales para la movilidad rural: el puente La Calera y el puente conocido popularmente como “El puente de la pobre”. La destrucción de estos pasos vehiculares y peatonales, sumada a los derrumbes sobre la malla vial, provocó que al menos 10 veredas de la zona rural, entre las que se encuentran Santa Isabel y La Borraja, quedaran totalmente incomunicadas y sin acceso a servicios básicos.

Ante el inminente peligro de una tragedia mayor, la Junta de Acción Comunal y los bomberos activaron de inmediato los protocolos de evacuación obligatoria para todas las familias que residían en las riberas de la quebrada. De acuerdo con el balance preliminar del capitán Correa, cerca de 150 personas tuvieron que abandonar sus hogares a toda prisa para ponerse a salvo en terrenos elevados. Por fortuna, una vivienda que resultó completamente destruida por el impacto directo de la corriente se encontraba deshabitada en ese momento, lo que evitó que se registraran pérdidas humanas o heridos de gravedad en esta primera fase de la emergencia.

Mientras las unidades del cuerpo de bomberos continúan desplazándose hacia las zonas de más difícil acceso para verificar el estado de los campesinos atrapados, la administración municipal elevó un llamado urgente de apoyo a nivel departamental. Las autoridades locales solicitaron formalmente al Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Antioquia (Dagran) la realización de un sobrevuelo técnico prioritario a primera hora de este jueves. Esta inspección aérea será clave para determinar el punto exacto donde se originó el desprendimiento en la montaña y evaluar de forma integral la gravedad de las afectaciones materiales que dejó este fuerte azote invernal.

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