Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Abr 28, 2026 - 5:44 am
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En el corregimiento de Filo Gringo, perteneciente al municipio de El Tarra en Norte de Santander, los estudiantes se encuentran expuestos a un peligro extremo debido al recrudecimiento del conflicto armado que sacude la región del Catatumbo. Según reporta Caracol Radio, la población enfrenta un escenario de violencia donde el temor se ha expandido, ya no solo por los combates en el territorio, sino también por las amenazas que provienen del aire. Los ataques con drones equipados con explosivos se han convertido en una práctica habitual, al punto que se han registrado hasta dos incidentes diarios en diversas veredas de la zona.

La presencia constante de estos dispositivos ha modificado la dinámica diaria de las comunidades, imponiendo un estado de alerta permanente. El Catatumbo es, en la actualidad, un territorio estratégicamente disputado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Frente 33 de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), quienes buscan controlar el corredor que conecta con municipios como Tibú, Cúcuta y la frontera con Venezuela. En este contexto, la vida cotidiana se ve marcada por la zozobra y la incertidumbre.

Uno de los episodios más impactantes reseñados por Caracol Radio fue el asesinato de un poblador acusado de colaborar con actores armados, hecho que profundizó el miedo colectivo. El alcalde de El Tarra, Eyder Robles, reconoció la gravedad de la situación, enfatizando que no existen condiciones mínimas de seguridad. Muchas familias se han visto forzadas a dejar sus hogares, mientras otras han quedado confinadas por el fuego cruzado y el incesante sobrevuelo de drones.

El mandatario local describió con preocupación cómo el desplazamiento y la destrucción de viviendas han provocado una sensación de desarraigo y pánico permanente. Incluso quienes han optado por quedarse en sus tierras no encuentran sosiego, ya que la confrontación persiste, afectando directamente su tranquilidad y la estructura social que sostiene a las comunidades rurales.

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La crisis también golpea el ámbito educativo. La posibilidad de reanudar las clases presenciales ha sido descartada de manera enfática, pues más de 250 menores quedarían directamente expuestos a los riesgos de la confrontación armada si retornaran a las aulas en zonas bajo presión de los diferentes grupos. Cabe recordar que, de acuerdo con el Derecho Internacional Humanitario (DIH), las escuelas deben ser espacios protegidos en contextos de guerra, una garantía actualmente vulnerada.

Según la información recopilada, se han presentado presiones por parte de los grupos armados para forzar el regreso de los niños y jóvenes a clases, una circunstancia que ha llevado al alcalde a solicitar la intervención urgente de las autoridades nacionales para evitar una tragedia y salvaguardar la vida y la integridad de la niñez. La situación que vive El Tarra, lamentablemente, refleja la complejidad del conflicto en toda la región del Catatumbo, donde la población civil permanece como la más afectada por la disputa de los grupos ilegales que operan en el territorio.

¿Qué implica el Derecho Internacional Humanitario en la protección de las escuelas durante un conflicto armado?
El Derecho Internacional Humanitario (DIH) establece normas para limitar los efectos de los conflictos armados, protegiendo principalmente a las personas que no participan en las hostilidades y restringiendo los medios y métodos de guerra. Uno de los principios fundamentales del DIH es la protección de la infraestructura civil esencial, como las escuelas, que son reconocidas como espacios neutros donde los menores deben estar a salvo de cualquier acción bélica.
En el caso de El Tarra, la persistente amenaza hacia los centros educativos representa una violación a este principio, pues las acciones de los grupos armados han generado que el acceso a la educación no pueda garantizarse sin exponer a los estudiantes a riesgos graves e inaceptables. Por ello, la intervención y vigilancia de las autoridades nacionales e internacionales adquiere especial relevancia para exigir el respeto a estos espacios y salvaguardar los derechos fundamentales de los niños, niñas y jóvenes en contextos de conflicto armado.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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