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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Abr 3, 2026 - 2:28 pm

La indignación crece en Bogotá tras conocerse los detalles detrás de la reciente captura de los señalados asaltantes del norte de la ciudad. Mientras las autoridades celebran la recuperación del Mazda rojo usado en el violento robo a las afueras de un McDonald’s en la calle 125, un expediente judicial revela una realidad amarga: uno de los detenidos ya había “vencido” a la justicia colombiana hace apenas unos meses por pura inoperancia estatal.

Se trata de Jhofry Rodrigo Martínez Vargas, de 29 años, quien fue recapturado en la localidad de Ciudad Bolívar junto a su presunto cómplice, Andrés Camilo Beltrán Orduz. Aunque hoy se les procesa por receptación y falsedad marcaria tras hallarlos con el vehículo de placas falsas, el nombre de Martínez Vargas no es nuevo en los pasillos de la Fiscalía General de la Nación.

Según reveló una investigación de El Tiempo, Martínez Vargas estuvo preso y enfrentó un juicio en 2025 que terminó en nada. A pesar de que existían pruebas contundentes y testigos directos de sus fechorías, el caso se cerró permitiendo que el sujeto regresara a las calles, presuntamente para seguir integrando redes de asalto a camionetas de alta gama, como la Toyota que le arrebataron a una familia el pasado 26 de marzo.

El expediente del 28 de agosto de 2025 muestra un escenario de negligencia. El fiscal 45, Carlos Felipe Escobar, manifestó en plena audiencia que le fue imposible localizar al testigo clave y a la víctima de un robo anterior perpetrado por Martínez. El delincuente había sido denunciado por asaltar a un ciudadano, Jesús Emilio Vanegas, usando un revólver para quitarle sus pertenencias el 22 de julio de 2023.

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A pesar de que el policía que realizó la captura en esa ocasión rindió declaración, el fiscal desistió de presentarlo como testigo bajo el argumento de que era un “testigo de oídas”. Sin la víctima presente y con el procesado —quien según su abogada de oficio se ponía “muy bravo” y dejó de contestar tras salir de La Picota— desaparecido, el ente acusador dejó intacta la presunción de inocencia de Martínez Vargas. El resultado fue previsible: el caso se archivó y el señalado delincuente quedó libre de toda responsabilidad.

Paradójicamente, Martínez Vargas ya tenía otro proceso por la receptación de una camioneta Toyota de placas DBL208. En ese caso, logró firmar un principio de oportunidad, una figura jurídica que busca la colaboración con la justicia a cambio de beneficios, pero que en la práctica parece haberle servido de trampolín para reincidir.

Hoy, la Alcaldía de Bogotá y la Policía Metropolitana hacen un llamado desesperado a la ciudadanía. La estrategia es clara: necesitan que las víctimas del robo en el McDonald’s de la calle 125 y de otros asaltos similares se acerquen a identificar a estos sujetos. Solo con denuncias sólidas y testigos que no se dejen amedrentar, se podrá evitar que Jhofry Martínez Vargas y su cómplice vuelvan a burlarse de la ley.

Por el momento, un juez de control de garantías legalizó las capturas por los delitos de receptación y falsedad marcaria, dictando medida de aseguramiento intramural. Esto significa que, mientras avanza la investigación por el asalto a mano armada en Usaquén, los sujetos deberán permanecer tras las rejas. Sin embargo, el fantasma de la impunidad de 2025 ronda el proceso, dejando en el aire una pregunta que miles de bogotanos se hacen: ¿cuántas veces más debe ser capturado un delincuente con antecedentes para que la justicia lo mantenga lejos de las calles?

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