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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Mar 2, 2026 - 9:58 am

Lo que empezó como una noche de fiesta para la diseñadora Diana Lorena Ospina terminó en una pesadilla de 40 horas que ha destapado una sofisticada red de secuestro extorsivo en la capital. Aunque el conductor del taxi de placas ESN 170, Juan Pablo Gómez Cardozo, intentó pasar por víctima asegurando que fue obligado por delincuentes, las pruebas de la Fiscalía y el testimonio de la joven lo hunden: el chofer de apenas 20 años hablaba en clave por celular mientras entregaba a su pasajera a otra banda.

El “oscuro dato” que tiene a las autoridades tras la pista de una estructura familiar es que Gómez Cardozo no es el único en su círculo con deudas ante la justicia. Investigaciones de El Tiempo revelaron que un familiar cercano del conductor ya tiene una condena por porte ilegal de armas. Lo más grave es que el arma fue hallada escondida en el guardabarros de otro taxi (placas VDX 561), vehículo que también aparece registrado a nombre de un miembro de su familia y que el mismo Juan Pablo solía manejar.

Este nexo sugiere que no se trata de casos aislados, sino de una flotilla de taxis que estarían al servicio del crimen organizado. De hecho, Gómez Cardozo ya había sido condenado en junio de 2024 por apuñalar a otro taxista para robarle el producido, un antecedente que la empresa de transporte “omitió” o simplemente no verificó al darle el volante del carro donde secuestraron a Diana.

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La sofisticación del crimen de Diana Ospina llegó a niveles insospechados. Los secuestradores iniciales leyeron mal el saldo bancario de la diseñadora y, creyendo que tenía una fortuna, la “vendieron” a un segundo grupo criminal especializado en cautiverios largos. Diana fue trasladada con los ojos vendados a casas en el barrio Ciudad Montes y luego abandonada en la vía a Choachí cuando los delincuentes se dieron cuenta del error en las cifras.

El caso de Diana se suma a otros 23 registrados entre 2025 y 2026 en Bogotá. Las autoridades están alarmadas porque los delincuentes están usando técnicas de inteligencia:

  • Taxis propios: las bandas están comprando sus propios vehículos para evitar controles.
  • Simulación de víctimas: los conductores fingen ser atracados para seguir operando en las calles tras cometer el secuestro.
  • Violencia extrema: se han documentado casos donde pinchan con cuchillos a las víctimas mientras hacen videollamadas a sus familiares para exigir rescates de hasta 150 millones de pesos.

La Fiscalía busca que estos sujetos dejen de ser procesados por hurto simple —lo que les da libertad rápida— y enfrenten penas de hasta 40 años por secuestro extorsivo. Por ahora, hay cinco sujetos identificados en el caso de la diseñadora, mientras su abogado ya tuvo que pedir protección especial ante el nivel de peligrosidad de esta banda que tiene tentáculos en varias zonas de Bogotá.

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