
En mayo de este año, el caso de abuso sexual en el jardín infantil Parque el Canadá, ubicado en la localidad de San Cristóbal, Bogotá, sacudió a la comunidad. Un hombre, Fredy Castellanos, fue detenido como presunto responsable de los abusos a varios niños. Sin embargo, un nuevo escándalo ha surgido a raíz de las denuncias de las víctimas, quienes afirman, según Semana, que la directora del ICBF, Astrid Cáceres, intentó hacerles “ofrecimientos personales” para alejarlas del proceso.
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Margie Espinel, madre de uno de los niños afectados y vocera de las víctimas, relató a Semana que en varias reuniones con funcionarios del ICBF, la directora Cáceres se acercó para ofrecer apoyo, pero de una forma que ella interpretó como un intento de callarlas. Según la madre, en una conversación el 8 de mayo, Cáceres le habría dicho: “Tú ahorita estás mal, tú necesitas darte un respiro. La presión social que estás manejando por tu hija y con los medios, por ser la vocera, es algo que tú no buscaste y no sabes cómo hacerlo. Necesitas un respiro. ¿Por qué no te vas de viaje?”. Este ofrecimiento fue considerado por Espinel como una manera de distanciarla de la lucha por justicia en el caso.
El apoyo que la directora del ICBF ofreció fue más allá de palabras. Según Espinel, en esa misma conversación, Cáceres le propuso viajar para “conocer el mar” como una forma de “respiro” en medio de la presión. “Me dice: ‘¿Tú ya conoces el mar?’, Entonces yo la miro y me insiste: ‘Yo no soy millonaria, pero yo te quiero ayudar’”, relató la víctima, quien vio estas palabras como un intento de silenciarla en su búsqueda de justicia.




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Además de la propuesta del viaje, Cáceres también ofreció apoyo económico. Según la madre de la víctima, la directora le habría sugerido abrir una cuenta bancaria para recibir dinero, diciendo: “Por plata no te preocupes, ¿cuánto pagas de arriendo? […] Créate una cuenta de banco. Tú tienes un hombre que vale oro, créate tú una cuenta de banco y nosotros te vamos a girar un dinero para que estés tranquila”. Espinel, indignada, sintió que esta propuesta no solo era inapropiada, sino que de alguna manera pretendía callar su denuncia.
Mensajes privados y la insistencia de la directora del ICBF
La situación no se limitó a esas reuniones. Según Espinel, un día después de la conversación en el ICBF, la directora Cáceres la contactó por WhatsApp y volvió a insistir en los “apoyos personales”. “Siempre en pie para apoyarte, como te dije anoche, en todo sentido, no como ICBF, sino como yo”, escribió la funcionaria, según los mensajes obtenidos por Semana. Cáceres, al parecer, continuó enviando mensajes durante varios días, reafirmando su disposición a ayudar a Espinel con los viajes, dinero y hasta una oportunidad laboral dentro del Instituto.




El abogado de las víctimas, Francisco Bernate, ha indicado que este comportamiento podría interpretarse como un intento de manipulación, por lo que se radicarán las denuncias correspondientes ante la Fiscalía para que se investigue a fondo el caso.
La Fiscalía, que ya investiga los presuntos abusos cometidos por Fredy Castellanos, también deberá evaluar las acciones de Astrid Cáceres y la posible irregularidad en sus ofrecimientos personales a las víctimas. Por ahora, el ICBF no ha respondido a las consultas de Semana sobre el tema, y las familias de los niños siguen buscando justicia.
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