En medio de libros y conversaciones literarias, la Feria Internacional del Libro de Bogotá también se convirtió en escenario para otra historia: la del arte llegando a los rincones más apartados de Colombia.
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Formadores del programa Artes para la Paz compartieron cómo llevan música, danza, teatro, literatura y audiovisuales a territorios donde el acceso a la cultura ha sido históricamente limitado.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, ya tiene presencia en 32 departamentos y 726 municipios, alcanzando a más de 538.000 personas en procesos de formación artística y comunitaria.
Lo que pasa cuando el arte llega a donde no llegaba
Más allá de las cifras, el impacto se refleja en las comunidades. En regiones como La Guajira, Magdalena, Bolívar y Atlántico, los formadores trabajan con niños, niñas y jóvenes en contextos donde el acceso a estos espacios era escaso.
Angely Joana Gutiérrez, formadora en la región Caribe, explicó que el programa ha logrado cambios visibles en entornos educativos.
“Nos permite transformar comportamientos disruptivos”, señaló, destacando cómo el arte se convierte en una herramienta para mejorar la convivencia y fortalecer procesos personales.
En esa zona, el programa atiende a cerca de 58.500 beneficiarios con el apoyo de más de 500 artistas formadores, incluso en territorios de difícil acceso como la Alta Guajira o zonas ribereñas.
Más que talleres: procesos que se quedan en las comunidades
Uno de los diferenciales del programa es que no se limita a actividades puntuales. Su enfoque está en sostener procesos en el tiempo, adaptados a cada territorio.
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A través de alianzas con universidades, organizaciones culturales y entidades locales, se desarrollan espacios formativos en colegios, casas de cultura y escenarios comunitarios.
Liliana Bosiga, vinculada a la Universidad del Magdalena, explicó que se implementan “momentos pedagógicos” en distintas disciplinas artísticas, ajustados a las necesidades de cada comunidad.
Además, los procesos incluyen muestras artísticas que permiten a los participantes compartir sus aprendizajes y fortalecer su reconocimiento dentro del entorno social.
El arte como herramienta para contar el país de otra forma
Para el Gobierno, este tipo de iniciativas buscan ir más allá del acceso cultural y posicionar el arte como parte fundamental del desarrollo social.
La ministra Yannai Kadamani destacó que el programa tiene un impacto nacional significativo y subrayó la importancia de integrar la formación artística en el sistema educativo.
Según explicó, la apuesta es que la cultura permita “contar este país de maneras distintas”, especialmente desde las voces de quienes históricamente han estado alejados de estos espacios.
El stand de Artes para la Paz “es uno de los más importantes debido al impacto que ha tenido a nivel nacional, un programa que está en los colegios públicos del país con una cobertura de casi 800 municipios”.
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