Escrito por:  Redacción Nación
Ene 27, 2026 - 12:39 pm

Una nueva versión sobre la salida de Angie Rodríguez del corazón del poder en la Casa de Nariño comenzó a circular con fuerza en las últimas horas y apunta a una razón mucho más personal —y políticamente incómoda— que las explicaciones administrativas conocidas hasta ahora. Según reveló la periodista Darcy Quinn en La FM, el verdadero detonante del distanciamiento entre el presidente Gustavo Petro y quien fue durante meses su mano derecha no habría sido un tema de contratos, nómina o disputas internas, sino un “amor prohibido”.

De acuerdo con Quinn, la salida de Rodríguez del entorno inmediato presidencial estaría relacionada con una supuesta relación sentimental no pública con Jorge Tovar Vélez, representante a la Cámara e hijo del exjefe paramilitar Jorge 40. Una historia que, de confirmarse, resultaría explosiva en términos simbólicos y políticos: Petro fue uno de los congresistas que lideró en su momento las grandes denuncias contra el paramilitarismo en Colombia, y Jorge 40 fue uno de los nombres más visibles de esa estructura criminal.

“Hubo ruido con unos contratos, hubo ruido con unos familiares, pero el mayor ruido fue el del amor prohibido”, dijo Darcy Quinn al aire, antes de añadir que, según sus fuentes, “la verdadera razón de la salida de Angie Rodríguez es una supuesta relación que ella tiene con Jorge Tovar Vélez, hijo del exjefe paramilitar Jorge 40 y actualmente representante a la Cámara”.

Siempre en condicional y basada en versiones internas, la periodista sostuvo que el presidente Petro habría quedado “frío” al enterarse de esa relación entre su funcionaria de máxima confianza y el hijo de quien había sido su adversario político y moral durante años. “El presidente Gustavo Petro tomó la decisión de mandarla para el Fondo de Adaptación, alejarla de su lado, obviamente la deja con una posición importante, ni más faltaba, pero la aleja de su lado y de su círculo de confianza”, explicó Quinn.

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En esa misma línea, la versión apunta a que el vínculo sentimental también habría tenido efectos políticos y burocráticos. Según las fuentes citadas por Darcy, ese “amor ya difícil de negar” habría influido en la entrega de cuotas y posiciones en el departamento del Cesar a favor del representante Tovar. “El amor del señor Tovar o hacia el señor Tovar también habría llevado a que Angie Rodríguez entregara muchas cositas por el departamento del Cesar al representante Tovar”, afirmó.

Todo esto, sin embargo, se mueve en el terreno de las versiones y los rumores de pasillo: hasta ahora no existe ninguna imagen, mensaje público, pronunciamiento oficial o prueba documental que confirme que Angie Rodríguez y Jorge Tovar Vélez realmente mantengan o hayan mantenido una relación sentimental. Ni Rodríguez ni el congresista se han referido públicamente a esta versión, y desde la Casa de Nariño tampoco ha habido comentarios que respalden o desmientan lo dicho por Darcy Quinn.

Lo que sí parece claro, siempre según esta nueva narrativa, es que para Petro la supuesta relación cruzó una línea roja política y simbólica. No habría sido un simple asunto personal, sino un hecho incompatible con la historia política del propio presidente y con el lugar de confianza absoluta que ocupaba Rodríguez en su entorno más cercano. De ahí que la decisión no fuera sacarla del Gobierno, sino moverla a un cargo relevante, pero lejos de su lado y de su círculo íntimo de poder.

La fuerza de esta versión radica también en que ni siquiera la cercanía de Angie Rodríguez con Armando Benedetti —uno de los hombres más influyentes y controversiales del petrismo— habría sido suficiente para sostenerla en el Dapre. Benedetti ha sido señalado como uno de sus principales escuderos dentro del Gobierno y, en otros episodios, ha demostrado capacidad para imponerse en pulsos internos. Pero, si la tesis del “amor prohibido” es correcta, ni ese respaldo político habría logrado revertir la molestia personal y política del presidente.

Hasta ahora, las explicaciones oficiales y periodísticas sobre la salida de Rodríguez del Dapre habían girado alrededor de otras tensiones: movimientos en la nómina que Petro no conocía, disputas por la contratación del Fondo Adaptación, choques con funcionarios como Carlos Carrillo en la UNGRD, la renuncia del jefe financiero Sergio Beltrán por “principios”, y el pulso por el nombramiento del exagente del DAS José Alexis Mahecha. También se hablaba de un desgaste interno, de celos burocráticos y de la incomodidad de sectores del Palacio con el creciente poder de Angie.

Lo único cierto es que Angie Rodríguez ya no está en el “llavero” del presidente Petro, y que, si Darcy Quinn tiene razón, no fue un contrato, ni un nombramiento, ni una pelea burocrática lo que la sacó del círculo más cercano al poder, sino una historia de amor que, políticamente, resultó imperdonable.

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