Escrito por:  Redacción Mundo
Ago 30, 2026 - 9:55 am

En medio de un movido panorama internacional, el primer ministro turcochipriota, Ünal Üstel confirmó que por lo menos 7 personas perdieron la vida este domingo debido al naufragio de una embarcación de pasajeros frente a la costa del norte de Chipre.

Las labores operativas continúan activas para ubicar a 23 personas desaparecidas, según información de la agencia Efe replicada en medios internacionales. El jefe del Gobierno de la República Turca del Norte de Chipre reportó que rescataron a 237 ocupantes de 267 a bordo.

El mandatario detalló públicamente la situación de los tripulantes: “De las 267 personas a bordo (259 pasajeros y ocho miembros de la tripulación), 237 fueron rescatadas por nuestros equipos”, declaró a la televisión TRT.

Lamentablemente, el trágico balance por el naufragio dejó víctimas mortales en el sitio: “Desafortunadamente, siete personas han perdido la vida. Las labores de búsqueda y rescate para localizar a los 23 desaparecidos continúan”, añadió.

Las autoridades confirmaron que la nave se hundió por completo en un punto marino con 514 metros de profundidad. Existen temores reales de que varios pasajeros permanezcan atrapados dentro de la estructura sumergida.

Diversos lesionados rescatados en el mar reciben atención urgente en centros hospitalarios turcochipriotas. Simultáneamente, los organismos estatales abrieron una investigación para clarificar las causas exactas que originaron este siniestro.

Üstel atribuyó la tragedia al adverso clima registrado en la zona marítima. Fuertes precipitaciones, granizadas intensas y ráfagas de viento alcanzaron 160 kilómetros por hora, fenómeno que calificó de “insólito para un mes de agosto”.

Debido al temporal meteorológico, el trayecto sufrió modificaciones temporales: “El barco debía zarpar hacia Turquía ayer, pero debido a las condiciones meteorológicas, partió hoy” desde Girne rumbo a la localidad turca de Mersin.

El gobernante relató la secuencia del impacto inicial en el agua: “la primera ola impactó en alta mar y, mientras el capitán intentaba salvar la situación, el barco comenzó a hacer agua con la segunda ola”.

Reportes de testigos presenciales indicaron que algunos ocupantes desesperados saltaron directamente al mar. La tripulación envió una señal de alerta pidiendo auxilio a las 12:10 hora local, notificando la emergencia a tres millas.

Posteriormente, el Comando de las Fuerzas de Seguridad comunicó oficialmente que la nave zozobró a 8 kilómetros del puerto. Organismos de socorro movilizaron recursos navales y aéreos para atender la catástrofe marítima.

¿Qué hacer en caso de un naufragio?

Enfrentar una emergencia en alta mar exige mantener la calma y actuar con máxima rapidez. Seguir los protocolos marítimos de seguridad reduce significativamente el riesgo de sufrir lesiones fatales.

Ante la señal de abandono de la embarcación, resulta fundamental colocarse el chaleco salvavidas de forma correcta. Hay que ajustar firmemente las correas para garantizar flotabilidad inmediata al tocar el agua.

Conviene abrigarse con varias capas de ropa antes de evacuar el buque. Las prendas vestidas ayudan a retener el calor corporal y previenen la aparición acelerada de la hipotermia.

Si la evacuación requiere saltar directamente al mar, debe hacerse con los pies juntos. Es vital sujetar la chaleco contra el pecho y tapar la nariz y la boca firmemente.

Al ingresar al agua, conviene alejarse rápidamente de la nave en hundimiento. Esta maniobra evita que la succión ejercida por el casco arrastre a los náufragos hacia las profundidades marinas.

Siempre que sea posible, hay que abordar una balsa salvavidas o sujetarse de restos flotantes. Permanecer dentro del agua acelera la pérdida de temperatura y agota las fuerzas físicas rápidamente.

Los sobrevivientes deben agruparse en el mar formando un círculo estrecho. Esta posición colectiva conserva el calor corporal y facilita la visibilidad para los equipos aéreos de búsqueda y rescate.

Resulta indispensable activar las radiobalizas de localización y utilizar los espejos de señales. Los cohetes pirotécnicos y las bengalas de humo deben reservarse exclusivamente cuando se divisen embarcaciones cercanas.

La hidratación es prioritaria, pero jamás debe consumirse agua de mar bajo ninguna circunstancia. La ingesta de agua salada acelera drásticamente el proceso de deshidratación y provoca fallos renales severos.

Mantener una actitud mental positiva incrementa las probabilidades reales de supervivencia. La disciplina en el uso de los suministros disponibles garantiza la resistencia colectiva mientras llega la ayuda especializada.

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