El pasado 16 de junio fue detenido en los Estados Unidos el activista político colombiano ‘Beto’ Coral, excandidato al Congreso por el Frente Amplio y ampliamente reconocido por su activo respaldo al Pacto Histórico. La impactante noticia de su captura fue revelada inicialmente por el periodista Daniel Coronell, quien relató que el propio Coral se comunicó telefónicamente con él para informarle sobre el procedimiento legal que se estaba adelantando en su contra. Aunque en un principio las primeras versiones apuntaban a un operativo rutinario de control migratorio, la detención fue ejecutada directamente por la agencia federal HSI, la cual representa a una de las ramas de investigación más poderosas, herméticas e influyentes del Gobierno estadounidense en la actualidad.
La Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional, conocida globalmente por sus siglas en inglés como HSI, es la rama investigativa principal del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. A diferencia de otras agencias tradicionales de orden doméstico, esta entidad opera bajo una sombrilla legal sustancialmente distinta, estrechamente vinculada a la seguridad fronteriza, el comercio internacional y la protección de la infraestructura global. Este enfoque particular le permite a la organización actuar con un extraordinario margen de maniobra legal tanto dentro como fuera del territorio norteamericano, rastreando amenazas que cruzan fronteras y que buscan explotar de manera ilegal los sistemas de viaje, finanzas e inmigración.
Para lograr sus exigentes objetivos institucionales, el HSI cuenta con una robusta infraestructura global que supera los 8.700 empleados, entre los que se destacan experimentados agentes especiales y analistas criminales de primer nivel. En el ámbito interno norteamericano, dispone de 30 oficinas principales de agentes especiales encargados y 237 oficinas de campo domésticas. Asimismo, representa la mayor presencia investigativa de su departamento en el extranjero, operando mediante 93 oficinas distribuidas estratégicamente en 56 países, con personal asignado a embajadas y consulados. Sus facultades legales abarcan la persecución de delitos transfronterizos complejos como violaciones a los derechos humanos, fraude de identidad, robo de propiedad intelectual, ciberdelitos, lavado de activos, contrabando y trata de personas, explotación infantil, actividades de pandillas y terrorismo.
Hasta el momento, la razón exacta por la cual ha sido apresado el reconocido activista político en suelo estadounidense sigue siendo un misterio, pues se desconocen los cargos específicos por los cuales el HSI ordenó y ejecutó la sorpresiva operación. Según informaciones y comentarios compartidos por otros líderes de izquierda en diversas redes sociales, Coral se encontraría bajo custodia en una prisión ubicada en Phoenix, Arizona. Allí permanece a la espera de que se defina su compleja situación judicial ante esta agencia federal, la cual tiene como política institucional no entregar información pública preliminar sobre sus investigaciones en curso ni sobre los cargos imputados a los ciudadanos extranjeros bajo su custodia.
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