En su intervención durante ese evento, Petro acusó al expresidente Donald Trump de haberlo perseguido y de promover una política antidrogas equivocada.
También denunció los ataques de EE. UU. a narcolanchas en el Caribe, señalando que muchas víctimas son pescadores o empleados de los narcotraficantes.
Petro reprochó la ausencia de Trump en la cumbre y lo calificó como “enemigo de la humanidad” por su falta de compromiso con la lucha climática.
Ante sus comentarios, el Departamento de Estado respondió defendiendo y remarcando las sanciones impuestas durante la administración Trump contra Petro, su familia y el ministro Benedetti, aclarando que no se dirigen al pueblo colombiano.
“La Administración Trump impuso sanciones directas contra el presidente Gustavo Petro, miembros de su familia y el ministro del Interior Benedetti, no contra el pueblo colombiano. A pesar de las diferencias políticas con el presidente colombiano Petro y sus ataques infundados contra el secretario Rubio, Estados Unidos sigue comprometido con su larga relación con el pueblo colombiano”, reza la carta del Departamento de Estado.
Además, esa entidad reiteró que, pese a las diferencias políticas, Estados Unidos mantiene su compromiso con Colombia.
Petro insistió en que el “negacionismo climático” de Washington pone en riesgo al planeta y propuso una agenda común entre América Latina y los estados estadounidenses más afectados por el cambio climático para impulsar la transición energética.
Criticó la falta de atención del gobierno norteamericano a estas propuestas, asegurando que América Latina puede ser clave para generar energía limpia y fortalecer la democracia regional.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO