Los medios brasileños coinciden en que al jugador lo invadieron de tal forma los nervios y la tensión durante el compromiso, que sus lágrimas fueron una forma de liberación. “Demostró que puede decidir (un partido) en una pelota”, como señala el portal O Tempo.

UOL Brasil resalta que Neymar se destacó en el encuentro ante los ‘ticos’, no por sus dribles y goles, sino por lucir “irritado y ansioso”.

“Llamó la atención la cantidad de errores simples en intentos de dominio de balón” añade la web que cita al portal Footstats, que contabilizó 10 pérdidas de balón del ‘crack’ en los primeros 45 minutos.

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UOL da cuenta de que el atacante pasó a concentrarse en protestar el arbitraje, al punto de que el juez central le hizo una seña al jugador para avisarle que estaba hablando demasiado.

A propósito, después de que el árbitro se retractó de la pena máxima que había pitado sobre Neymar, se le olvidó sacarle la tarjeta amarilla por simulación. Luego se la mostró tras la protesta de una decisión, por lo que en el orden normal de las cosas merecía haberse ido expulsado.

“Afortunadamente hizo un gol que puede girar su destino en esta Copa”, sentencia Lance, medio que también opina que el llanto del jugador al final del juego, tras marcar al minuto 95, se debe a que estaba convertido en una pila de nervios.

La anotación fue la más tardía de la historia de los mundiales en el tiempo reglamentario, de acuerdo con el estadígrafo ‘Míster Chip’. Además le permitió al 10 igualar a Romario como el cuarto mejor goleador de la Selección Brasil en su historia.