El pabellón tricolor, sobre el que se lee “Familia Vidal Rojas, Popayán”, se lo pasa el hombre que cae engañado por sobre los hombros y detrás de la cabeza.

Después de pronunciar la frase “Quiero – culearme – una – patoja”, tanto los supuestos payaneses, que visten camisetas de la Selección Colombia, como las víctimas de esta broma ramplona se desternillan de la risa: unos por ignorantes, creyendo que han repetido algo gracioso; y los otros dos, todavía más ignorantes, por actuar de mala fe.

Patojos se les dice a las personas que viven en Popayán, pese a no haber nacido en la capital del Cauca.

El artículo continúa abajo

Este vergonzoso caso se suma a los de otros colombianos en el país sede del mundial, que incluso provocaron el rechazo de la Cancillería de Colombia y la toma de severas medidas por parte de las autoridades rusas.

Se trata de los colombianos que se aprovecharon de dos mujeres japonesas para hacerles repetir vulgaridades en español, los que metieron trago a un estadio pese a estar prohibido y de la mujer denominada ‘Epa Colombia’, que se bañó en la fuente del museo de Louvre.

El video del bochornoso hecho de los supuestos payaneses lo difundió la cuenta de Facebook TuBarco: