Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Nov 2, 2026 - 6:00 pm
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La historia de Leyda Santa es la suma de varias vidas entrelazadas en una sola mujer, cuya influencia en la vida cultural de Cali es tan amplia como los ritmos bailados en La Matraca, ese emblemático salón en el barrio Obrero. El pasado 26 de octubre celebró sus ochenta años y, apenas cuatro días después, los festejó en el mismo lugar donde hace treinta años forjó su amistad con quien ahora narra su vida. La escena de la octogenaria Leyda tomando el micrófono durante la fiesta, justo después de un chirrido de sonido, evoca la familiaridad de sus frases esenciales: la vida es un tango y hay que saberla bailar.

Según narra la fuente principal, el vínculo con Leyda Santa no es solo biográfico; está construido por recuerdos y sensaciones complejas. Antes de conocerla en 1996 en La Matraca, ella era simplemente su madre, a quien veía como mujer de ciencia, jefa de familia en una casa que dirigía y madre que a veces lloraba o gritaba, pero que siempre estaba presente. Sin embargo, Leyda compartía una vida de múltiples dimensiones: trabajó mirando por el microscopio, estudió Bacteriología y se especializó en Hematología en la Universidad del Valle. Su trayectoria profesional la llevó a dirigir uno de los laboratorios del Seguro Social y a criar hijos junto a un cirujano plástico. Pero la vida doméstica y profesional no lograron definirla por completo. Lejos de limitarse a los roles tradicionales, buscó su propio camino, guiada por los ritmos que aprendió en casa.

La familia de Leyda viene marcada por la figura de su madre, Asceneth, cantante de tangos en la radio popular de Cali y testigo, a los trece años, de la llegada trágica del ícono Carlos Gardel al aeropuerto en 1935. Ese legado de baile y música atravesó generaciones y llevó a Leyda a encontrar, años después, su hogar en La Matraca: un salón convertido en epicentro del tango y la salsa en el barrio donde nació. El salón, fundado en los años 60, se transformó gracias a su empeño, apoyada por Jaime Parra, en un espacio de encuentro y memoria colectiva. La historia de La Matraca es testimonio de cómo la cultura puede modificar la vida de un barrio, hoy convertido en museo a cielo abierto gracias a iniciativas como el Plan Especial de Salvaguardia de la Salsa, programa estatal para promover el sector salsero.

A lo largo de treinta años, Leyda Santa ha visto pasar orquestas de tango, salsa, músicos de varias nacionalidades y una vida entera dedicada a la danza social. En su papel de profesora, Leyda destaca la cadencia y el abrazo en el baile por encima de la acrobacia. Así, enseña a sus alumnos y perpetúa una tradición de conexión comunitaria y resiliencia, mientras su historia personal se funde con la memoria de generaciones. Como señala la narradora, escribir sobre Leyda es como buscar dentro de una matrioska: cada recuerdo contiene a otro, armando la historia viva de una mujer que baila la vida mientras enseña a otros a hacerlo.

¿Cuál ha sido el legado de Leyda Santa en la cultura del barrio Obrero y La Matraca?

El legado de Leyda Santa consiste en haber transformado La Matraca, fundada en los años 60, en un foco cultural del barrio Obrero, donde la música y la danza se han convertido en motores de identidad y memoria. Su gestión como profesora de baile y agitadora cultural, sumada a su insistencia en la importancia de la cadencia y el abrazo en la danza, ha ayudado a revitalizar el entorno y a atraer a nuevas generaciones, convirtiendo el lugar en referencia obligada del tango y la salsa en Cali, de acuerdo con el relato presentado.

¿Qué significa el Plan Especial de Salvaguardia de la Salsa en Cali?

El Plan Especial de Salvaguardia de la Salsa es una estrategia impulsada por el estado y que, según indica la fuente, busca promover políticas y destinar recursos para fortalecer el sector salsero en la ciudad de Cali. La implementación de este plan ha dinamizado la vida cultural del barrio Obrero, atrayendo inversiones, negocios y reconocimiento al valor histórico y artístico de sus espacios, como La Matraca, ahora reconocida en la ruta turística y en el conjunto de esculturas dedicadas a la salsa.

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