Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Mar 10, 2026 - 9:37 pm
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El Festival Internacional de Artes Vivas (FIAV) Bogotá 2026 se aproxima con una propuesta que trasciende la organización tradicional de espectáculos concentrados en la capital. Concebido por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, junto con la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, el FIAV busca fortalecer y expandir la circulación cultural, reconfigurando el acceso a las artes vivas en Colombia. Entre el 27 de marzo y el 5 de abril, más de cien espectáculos nacionales e internacionales se darán cita en Bogotá, pero por primera vez, el festival impulsará una dimensión territorial sin precedentes al desplazar parte de su programación hacia regiones alejadas de los grandes núcleos urbanos.

La estrategia central, denominada Circuitos Vivos, permitirá que 12 producciones –cuatro internacionales y ocho nacionales– sean presentadas en 15 ciudades. Esta iniciativa se articula con la Red Nacional de Teatros Públicos y Patrimoniales y el Centro Nacional de las Artes, garantizando así que públicos historically alejados de estos eventos puedan disfrutar de obras de alto nivel en sus propios escenarios regionales. Según declaraciones de la ministra de las Culturas, Yannai Kadamani Fonrodona, esta respuesta busca subsanar una deuda histórica del sector: la concentración de eventos artísticos en pocas ciudades, apartando a muchas comunidades del diálogo y el encuentro con las artes vivas.

De acuerdo con la ministra Kadamani Fonrodona, descentralizar significa reconocer la riqueza creativa de las distintas regiones y propiciar que sus historias y contextos culturales dialoguen en espacios propios y fuera de la capital. El esfuerzo promueve la circulación de obras, pero, más aún, fomenta el intercambio entre artistas y públicos diversos, robusteciendo el ecosistema cultural colombiano.

Un aspecto relevante de la edición 2026 del FIAV radica en la invitación al Caribe colombiano como región de honor. La programación incluirá diez obras nacionales inspiradas en narrativas, ritmos y expresiones culturales, tanto populares como urbanas, propias de la región Caribe. Esta decisión, según Maira Salamanca, directora de Artes del Ministerio de las Culturas, busca reconocer y visibilizar el vasto acervo estético y narrativo de este territorio, el cual ha impregnado la cultura nacional con sus relatos y formas de habitar el mundo.

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Además del componente teatral y de artes vivas, el FIAV acogerá representaciones de cuatro festivales emblemáticos: el Festival de Ovejas en Sucre, el Carnaval de Barranquilla, el Festival Nacional Son de Negro de Santa Lucía (Atlántico) y el Encuentro de la Cultura Anfibia de Talaigua (Bolívar). Así, el festival apuesta por consolidar la diversidad cultural como eje transversal de su propuesta.

Asimismo, uno de los anuncios más significativos es la gratuidad de acceso para estudiantes de artes escénicas de universidades públicas a una selección de obras, tanto nacionales como internacionales. Esta medida, según explican los organizadores, pretende facilitar el encuentro y el intercambio entre procesos académicos y la escena profesional. Subyace la idea de que la cultura debe entenderse como un derecho fundamental y no solo como un producto al que accede quien puede pagarlo.

El FIAV Bogotá 2026 se erige así como una plataforma para el reencuentro, la circulación diversa y el diálogo entre territorios, con el desafío de consolidarse no solo como referente nacional, sino también como uno de los escenarios escénicos más relevantes de América Latina. ¿Será este esfuerzo de descentralización suficiente para transformar de manera sostenible el acceso a la cultura en Colombia?

¿Cuáles son los beneficios de descentralizar los grandes eventos culturales en Colombia?

Uno de los debates centrales alrededor del FIAV 2026 es el impacto de llevar la programación artística más allá de Bogotá. Descentralizar implica más que el simple traslado físico de espectáculos; supone abrir oportunidades y democratizar el acceso a las artes para poblaciones que históricamente han estado marginadas de la vida cultural nacional.

En el contexto colombiano, donde las diferencias regionales son profundas, la descentralización puede convertirse en una herramienta poderosa para el reconocimiento de la diversidad, el fortalecimiento de circuitos culturales regionales y la generación de nuevos públicos. Este enfoque plantea retos logísticos y sostenibles, pero también la posibilidad de que las artes escénicas enriquezcan y se transformen a partir del contacto directo con realidades y contextos locales diferentes.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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