La periodista deportiva Andrea Guerrero reveló detalles de uno de los momentos más difíciles de su vida. Se trata de una cirugía en su nariz que le practicaron luego de enfrentar un diagnóstico de cáncer de piel, una situación que decidió compartir públicamente luego de haberla llevado en privado.
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Según contó, todo comenzó con una pequeña lesión que no sanaba y que, en un principio, parecía un simple grano que no representaba mayor riesgo. Sin embargo, después de acudir al especialista, recibió el diagnóstico de carcinoma, un tipo de cáncer de piel que afectaba directamente una zona visible y funcional de su rostro.
“Decidí ir a la dermatóloga por un pequeño grano que no paraba de sangrar. Y así supe que efectivamente tenía cáncer de piel en la nariz”, indicó la comunicadora en un video que subió a sus redes sociales.
El proceso médico implicó dos intervenciones quirúrgicas: una para extirpar el cáncer y otra para reconstruir la parte afectada. Entre ambos procedimientos, la comunicadora atravesó un periodo marcado por la incertidumbre, el silencio y el impacto emocional de enfrentar cambios físicos en su apariencia.
“Fueron dos cirugías. Una para quitar el cáncer y otra para reconstruir la nariz. Y entre una y otra, tiempo, silencio y muchas preguntas”, agregó en su testimonio la cucuteña.

Andrea Guerrero confesó lo difícil que fue enfrentar el cáncer de piel
Uno de los aspectos más complejos, según relató, fue el momento de enfrentarse al espejo. La periodista confesó que hubo instantes en los que no sabía cómo mirarse, reflejando el impacto que tuvo el proceso en su autoestima y en su percepción personal tras las cirugías.
“Me alejé. No sabía cómo mostrarme, ni siquiera sabía cómo mirarme. Y en ese encierro dudé de mí, de mi fortaleza, de mi lugar”, confesó Guerrero, en medio de la nostalgia que le trajo aquel duro momento.
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Además del componente físico, Guerrero también expuso el reto de atravesar esta situación mientras mantenía sus responsabilidades profesionales, lo que le generó cuestionamientos internos sobre el rol de liderazgo y las exigencias en entornos laborales de alta presión.
“No todo el mundo sabe acompañar el miedo. Por eso, en este camino, agradezco profundamente a esa persona que estuvo conmigo”, escribió en su cuenta de Instagram.
En su revelación, decidió compartir su experiencia no solo como testimonio personal, sino también como una forma de crear conciencia sobre la importancia de prestar atención a señales tempranas en la piel.
El caso de Andrea Guerrero llama la atención por el manejo reservado que tuvo durante su proceso de salud y por el mensaje que dejó sobre la detección oportuna, el acompañamiento emocional y la necesidad de normalizar este tipo de situaciones en espacios profesionales.
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