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Subeditor     Mar 8, 2026 - 6:21 pm

A través del Decreto 0030 del 19 de enero de 2026 se derogó el Decreto 2170 de 2013, que había creado una prima mensual cercana a 16,9 millones de pesos como parte del ingreso fijo de senadores y representantes.

Esa prima no era la prima legal que reciben todos los trabajadores formales, sino un componente adicional que reemplazó en su momento beneficios de localización, vivienda y salud, y que además servía como base para liquidar otras prestaciones como la prima de servicios y la de Navidad.

Con la eliminación de ese rubro, el salario mensual de los nuevos congresistas se reducirá en esa misma proporción.

Si se toma como referencia que la remuneración total de un congresista rondaba los 48 a 50 millones de pesos mensuales, la supresión de los casi 17 millones implica que su ingreso base quedaría alrededor de los 31 a 33 millones de pesos mensuales, antes de descuentos por retención en la fuente y aportes a seguridad social.

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Es decir, la reducción efectiva estaría cercana a un tercio del salario que venían percibiendo bajo el esquema anterior.

Aunque la medida no es retroactiva y no afecta a los actuales legisladores, sí marca un precedente en materia de austeridad y busca responder a críticas históricas sobre la desproporción entre el ingreso de los congresistas y el salario promedio en Colombia.

El impacto fiscal agregado no es menor, pero el efecto político y simbólico puede ser incluso más relevante en el debate sobre equidad y sostenibilidad del gasto público.

¿Cuántos salarios mínimos gana un congresista en Colombia?

En Colombia, un congresista que gane entre 31 y 33 millones de pesos mensuales recibe una remuneración que equivale aproximadamente a entre 17 y 19 salarios mínimos de 2026. Esto si se toma como base el salario mínimo vigente de 1.750.905 pesos mensuales, sin incluir el auxilio de transporte.

Es decir, en un solo mes un congresista puede recibir lo que un trabajador que gana el mínimo obtendría en más de un año y medio de trabajo. La diferencia es amplia y tiene varias explicaciones institucionales.

El salario de los congresistas se fija mediante decretos y normas especiales para altos funcionarios del Estado, y no depende de la negociación anual del salario mínimo que se realiza entre el Gobierno, empresarios y centrales obreras.

Además, se argumenta que la responsabilidad legislativa, la representación nacional y las funciones de control político justifican una remuneración elevada.

Sin embargo, la brecha genera cuestionamientos porque la mayoría de trabajadores en el país vive con uno o dos salarios mínimos, mientras que los congresistas perciben ingresos muy superiores.

Esta diferencia alimenta el debate sobre la equidad salarial, la distribución del ingreso y la necesidad de reformas que acerquen más los salarios públicos altos a la realidad económica del país.

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