Un testimonio que circula en redes sociales volvió a encender el debate sobre las condiciones laborales en Colombia, luego de que una persona relatara su experiencia en un proceso de selección para un cargo que, en el papel, prometía altos ingresos, pero que en la práctica terminó siendo muy distinto.
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Según el relato, la oferta correspondía a un restaurante ubicado en Sopó, descrito como “una isla”, que abrió un proceso para un cargo que combinaba funciones de ‘community manager’ y gerente editorial, con ingresos anunciados de hasta 10 millones de pesos. Sin embargo, luego de avanzar en entrevistas y desplazamientos, la propuesta cambió de forma sustancial.
Falsas ilusiones en supuesta oferta laboral
La persona explicó que durante el proceso le solicitaron disponibilidad de miércoles a domingo y le hicieron preguntas relacionadas con su movilidad, como si contaba con carro. No obstante, cuando llegó la oferta formal, el salario fijo planteado fue de 2 millones de pesos, mientras que el resto de los ingresos, según la empresa, dependerían de la capacidad de venta del candidato.
El testimonio hace énfasis en que no se trataba de un rol básico o de entrada. Por el contrario, se describen responsabilidades que abarcarían al menos seis funciones en una sola posición: dirección editorial, ‘community manager’ 360, comercial de pauta, productor de eventos, gestor de alianzas y ‘brand manager’, todo con presencia física, responsabilidad total sobre la ejecución, los resultados y el riesgo.
De los creadores de Luisa Postres llega: La Isla que ofrece 2.000.000 de pesos por 6 cargos. 🏝️
Escuchen esto y por favor valoren su trabajo y su talento, no es justo que existan ofertas como estas 😒 pic.twitter.com/Ud9hq6dYcp
— Alejandra Quintero Nonsoque (@AlejaQuinteroN) February 10, 2026
En ese contexto, el relato cuestiona el uso del término “socio” para describir la relación laboral. Según se expone, una persona que no define precios, no controla presupuestos, no participa en utilidades reales y asume toda la carga operativa no puede ser considerada socia, sino un empleado con metas comerciales y condiciones precarias.
El testimonio concluye señalando que el problema no radica en la existencia de comisiones o esquemas variables, sino en presentar un salario bajo como una oportunidad atractiva, crear expectativas altas durante el proceso y, al final, sorprender al candidato con una base salarial que no corresponde al alcance ni a la experiencia exigida.
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