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Este artículo fue curado por Andrea Castillo   Jun 5, 2026 - 12:50 pm
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El delivery dejó de ser un canal complementario para convertirse en uno de los principales termómetros del consumo gastronómico en Colombia. Lo que antes era entendido como una solución de conveniencia hoy funciona como una vitrina de marca, una herramienta de expansión comercial y un escenario donde se están redefiniendo las preferencias de los consumidores, especialmente en el segmento de comida casual.

La más reciente edición de los premios Bigote Dorado de Rappi confirma esta transformación. Con 640 restaurantes nominados, más de 160.000 votos y participación de establecimientos de 60 ciudades del país, el reconocimiento se ha convertido en una radiografía del apetito digital de los colombianos. Sus resultados permiten observar qué marcas mantienen liderazgo, qué categorías concentran mayor recurrencia y cómo las ciudades intermedias empiezan a jugar un papel más protagónico en el mapa gastronómico nacional.

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En este contexto, marcas como El Corral, Frisby, Domino’s Pizza, Juan Valdez Café y Crepes & Waffles aparecen como referentes de preferencia dentro de la plataforma. Su liderazgo no responde únicamente al reconocimiento histórico de marca, sino a su capacidad de adaptarse a un consumidor que compra por conveniencia, confianza, velocidad y afinidad emocional.

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El caso de El Corral es representativo. Su liderazgo en categorías como hamburguesas y sándwiches demuestra que la comida casual sigue teniendo una alta conexión con el consumidor colombiano. La hamburguesa mantiene una posición privilegiada dentro del delivery porque combina tres atributos claves: facilidad de consumo, buen desempeño en transporte y una alta frecuencia de recompra. Para una plataforma como Rappi, esta categoría funciona como uno de los motores naturales de demanda.

Frisby, por su parte, ratifica la fortaleza del pollo como una de las categorías más sólidas del mercado colombiano. Su permanencia en los primeros lugares evidencia que las marcas con tradición, cobertura territorial y productos asociados al consumo familiar tienen una ventaja competitiva importante dentro del ecosistema digital. El consumidor no solamente busca rapidez; también privilegia marcas que le generan seguridad sobre calidad, porción y experiencia.

Domino’s Pizza conserva igualmente una posición destacada en una categoría que ha sido históricamente fuerte en domicilios. La pizza es uno de los productos mejor adaptados al consumo compartido, a la compra por impulso y a las ocasiones de reunión. Su liderazgo confirma que el delivery continúa favoreciendo formatos de comida práctica, de fácil transporte y con alta aceptación entre diferentes perfiles de consumidores.

Juan Valdez Café, ganador en la categoría de antojos, revela otra dimensión del consumo digital: el crecimiento de las compras cotidianas de baja y media complejidad. El café, las bebidas, los productos de panadería y los antojos se han integrado a los hábitos diarios de los usuarios. Ya no se trata únicamente de pedir almuerzo o comida en la noche; el delivery también acompaña momentos de trabajo, estudio, pausa o indulgencia personal.

Crepes & Waffles completa este grupo de marcas nacionales que han logrado trasladar parte de su capital emocional al mundo digital. Su presencia en las preferencias de los usuarios demuestra que las marcas con identidad, propuesta gastronómica reconocible y consistencia operativa pueden competir con fuerza en plataformas, incluso cuando su experiencia original estuvo construida alrededor del punto físico.

Sin embargo, el dato más relevante no está solamente en las marcas ganadoras, sino en el cambio territorial del consumo. Durante años, Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla concentraron buena parte de la conversación gastronómica. Hoy, ciudades como Pereira, Bucaramanga, Santa Marta, Villavicencio e Ibagué comienzan a ganar visibilidad dentro de las plataformas digitales, tanto por volumen de usuarios como por crecimiento de restaurantes locales.

Según Rappi, actualmente la plataforma conecta a más de 19.000 establecimientos gastronómicos en 60 ciudades de Colombia y registra cerca de 9 millones de órdenes mensuales. Esta escala convierte al delivery en una infraestructura comercial relevante para el sector gastronómico. Para muchos restaurantes, estar en una aplicación ya no significa únicamente recibir pedidos adicionales, sino acceder a datos, visibilidad, nuevos clientes y mercados que antes eran más difíciles de alcanzar.

La compañía señala además que los restaurantes aliados pueden incrementar hasta 30 % sus ventas durante el primer año dentro de la aplicación. Este dato muestra cómo el delivery se ha convertido en una palanca de crecimiento empresarial, especialmente para negocios pequeños y medianos que buscan ampliar su radio de influencia sin depender exclusivamente de nuevas aperturas físicas.

La aparición de marcas como Fuego Burger By Westcol, reconocida como restaurante revelación, refleja otra tendencia de fondo: el nacimiento de conceptos gastronómicos apoyados en redes sociales, comunidades digitales e influencers. Estas marcas no siempre comienzan con grandes inversiones inmobiliarias, sino con una audiencia construida previamente, una propuesta altamente compartible y una capacidad de generar conversación alrededor del producto.

Para los centros comerciales, este fenómeno también debe ser leído con atención. La comida casual ha sido históricamente uno de los grandes generadores de tráfico, permanencia y recurrencia en los malls. Pero la expansión del delivery obliga a entender que la relación entre restaurante y consumidor ya no ocurre exclusivamente en el local físico. La marca puede ser descubierta en redes sociales, comprada en una aplicación, consumida en casa y posteriormente visitada en un punto de venta.

Esto redefine la función del restaurante dentro del ecosistema comercial. El local ya no es solamente un lugar de venta, sino un punto de experiencia, producción, recogida, reputación y construcción de marca. Las cadenas que entiendan esta integración entre punto físico, delivery, redes sociales y fidelización tendrán mayor capacidad de capturar al nuevo consumidor gastronómico.

El liderazgo de El Corral, Frisby, Domino’s, Juan Valdez y Crepes & Waffles muestra que las marcas tradicionales siguen teniendo una ventaja relevante cuando logran adaptarse al entorno digital. Pero el avance de restaurantes regionales y conceptos nacidos en internet confirma que la competencia será cada vez más amplia, fragmentada y dinámica.

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El delivery está descentralizando la gastronomía colombiana. Las ciudades intermedias empiezan a producir marcas con capacidad de competir en visibilidad y preferencia frente a grandes jugadores nacionales. Para el sector de comida casual, esto representa una oportunidad enorme: crecer más allá del punto físico, construir comunidades digitales y convertir cada pedido en una experiencia de marca.

En adelante, las preferencias del consumidor gastronómico estarán determinadas por una combinación de conveniencia, confianza, precio, reputación digital, velocidad de entrega y conexión emocional con la marca. Rappi, a través de sus Bigote Dorado, deja ver que la gastronomía colombiana ya no se mide únicamente por quién tiene más locales, sino por quién logra estar presente en los momentos cotidianos de consumo de millones de usuarios.

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