Durante varios días tuve la idea de empezar a correr. El problema no era encontrar un lugar para hacerlo ni siquiera sacar tiempo: era que cada vez que buscaba información sobre el tema aparecía una lista nueva de cosas que supuestamente necesitaba.
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Unos recomendaban un reloj deportivo, otros hablaban de medias especiales, cinturones para llevar el celular, audífonos, camisetas técnicas, botellas, aplicaciones y, por supuesto, unos tenis que parecían diseñados para correr una maratón.
Antes de dar mi primer kilómetro ya parecía que necesitaba montar un pequeño almacén deportivo. Así que decidí empezar por lo básico y descubrir qué elementos realmente hacen falta cuando uno quiere empezar a correr desde cero.
La conclusión fue bastante sencilla: para salir a correr por primera vez no necesitas tener el equipo de un atleta profesional. Sí hay algunas cosas que conviene elegir bien, pero muchas otras pueden esperar.
¿Qué necesito para empezar a correr?
La lista básica es mucho más corta de lo que imaginaba. Para comenzar necesitas principalmente unos tenis cómodos y adecuados para correr, ropa que te permita moverte con libertad, un lugar apropiado para entrenar y un plan que te permita avanzar progresivamente.
El resto depende de cuánto quieras avanzar, cuánto tiempo entrenes y qué tan estructurado quieras hacer el proceso. Mi primera lección fue precisamente esa: no confundir lo útil con lo indispensable.
Unos buenos tenis para correr
Si tuviera que elegir una sola compra importante para empezar, serían los tenis para correr.
No significa que tengas que comprar el modelo más costoso del mercado. Para un principiante es más importante que el calzado resulte cómodo, tenga un buen ajuste y sea apropiado para correr.
También entendí que no todos los tenis deportivos sirven exactamente para lo mismo.
Un modelo pensado para gimnasio puede funcionar para algunas actividades, pero correr implica movimientos repetitivos y un impacto diferente. Por eso, si la intención es salir a correr con frecuencia, vale la pena buscar un calzado específicamente diseñado para running.
Antes de comprarlo revisaría al menos:
- Que la talla sea adecuada.
- Que el pie quede cómodo y estable.
- Que exista espacio suficiente en la parte delantera.
- Que el calzado se sienta cómodo desde el primer momento.
- Que esté pensado para el tipo de superficie donde voy a correr.
Y hay otro detalle importante: el precio no determina por sí solo si un tenis es adecuado para mí.
¿Qué ropa usar para empezar a correr?
Aquí también descubrí que estaba complicando demasiado las cosas. Para empezar no necesitas un guardarropa completo de ropa deportiva.
Una camiseta cómoda, un short o pantalón deportivo y unas medias que no provoquen molestias pueden ser suficientes para los primeros entrenamientos.
Con el tiempo sí puede valer la pena buscar prendas fabricadas con materiales que ayuden a manejar el sudor, especialmente si corro durante períodos largos o en condiciones de mucho calor.
Pero para comenzar, la prioridad debería ser otra: que la ropa no se convierta en una distracción durante el entrenamiento.
Una camiseta que provoca demasiado calor, un short que se mueve constantemente o unas medias que producen rozaduras pueden terminar haciendo que una actividad sencilla se vuelva incómoda.
¿Cuánto debo correr si soy principiante?
Este fue probablemente el punto que más cambió mi idea de lo que significaba empezar a correr. Al principio pensaba que salir a correr significaba correr durante varios kilómetros sin detenerme. No necesariamente.
Para alguien que está comenzando, una alternativa es combinar caminata y trote, especialmente si todavía no tiene una base física para correr durante períodos prolongados.
Por ejemplo, una sesión puede comenzar con unos minutos caminando para preparar el cuerpo y después alternar períodos cortos de trote con caminata.
La idea es aumentar progresivamente el tiempo que se dedica a correr. Esto también evita uno de los errores más frecuentes cuando alguien se entusiasma con una actividad nueva: querer avanzar demasiado rápido.
No hay mucho sentido en intentar correr una gran distancia el primer día si después el cuerpo necesita varios días para recuperarse.
¿Es necesario comprar un reloj deportivo para correr?
Cuando empecé a investigar pensé que un reloj deportivo era prácticamente obligatorio. No lo es. Un celular puede servir para registrar información básica como distancia, duración y recorrido mediante aplicaciones deportivas.
Un reloj especializado empieza a tener más sentido cuando quiero conocer otros datos, entrenar por zonas de frecuencia cardiaca, seguir sesiones estructuradas o simplemente tener la información disponible sin sacar el teléfono.
Por eso, para un principiante, lo pondría en la categoría de “puede ser útil”, no en la de “necesario”. Lo mismo ocurre con otros accesorios tecnológicos. Primero probaría si realmente voy a mantener el hábito. Después decidiría qué dispositivo puede ayudarme a entrenar mejor.
¿Qué llevar cuando salgo a correr?
Para una sesión corta tampoco necesito cargar demasiadas cosas.
Dependiendo del recorrido y del clima, puedo salir con:
- Celular.
- Llaves.
- Una forma de identificación o contacto de emergencia.
- Agua, si la duración o las condiciones lo justifican.
Si el recorrido es largo, aparecen otras necesidades. Una botella deportiva, un cinturón para llevar objetos pequeños o incluso una mochila de hidratación pueden ser útiles.
Pero nuevamente aparece la misma regla: el accesorio debe resolver un problema real. Si voy a correr 30 minutos cerca de mi casa, probablemente no necesito el mismo equipo que alguien que hará dos horas de entrenamiento.
¿Necesito hidratarme mientras corro?
La hidratación también depende de factores como la duración del entrenamiento, la temperatura y cuánto líquido pierde cada persona.
Para sesiones cortas, puede bastar con llegar bien hidratado y tomar agua después. En entrenamientos más largos o en condiciones de calor, llevar líquido puede resultar mucho más importante.
Esto es especialmente relevante en ciudades con condiciones climáticas particulares.
Si corro en Bogotá, por ejemplo, la temperatura y la altitud forman parte del contexto que debo considerar cuando comienzo a entrenar. No tendría mucho sentido copiar exactamente la rutina de alguien que corre en otra ciudad y bajo otras condiciones.
¿Dónde puedo empezar a correr?
Otra cosa que descubrí es que no necesitaba encontrar el lugar perfecto. Un parque, una pista, una ciclovía habilitada o una ruta urbana adecuada pueden servir para comenzar.
Lo importante es encontrar un recorrido en el que pueda correr de manera segura y que, además, resulte práctico para repetirlo. Esto último parece menor, pero puede marcar una diferencia enorme.
Si el lugar queda demasiado lejos, necesito transporte para llegar o depende de una logística complicada, es más fácil terminar aplazando el entrenamiento. Por eso, para empezar a correr, la comodidad logística también cuenta.
¿Es mejor correr en la mañana o en la noche?
No existe una hora universal que convierta automáticamente el entrenamiento en mejor. Para mí, la pregunta terminó siendo más sencilla: ¿en qué momento puedo entrenar de manera constante?
Algunas personas prefieren correr temprano antes de comenzar su jornada. Otras tienen más energía después del trabajo. Lo importante es que el horario elegido permita mantener una rutina y que se adapte al descanso, la alimentación y las obligaciones diarias.
Si estoy empezando, prefiero encontrar un horario que pueda repetir varias veces por semana antes que intentar copiar la rutina de un corredor experimentado.
¿Qué accesorios para correr realmente necesito?
Después de revisar todo lo que existe en el mercado, terminé dividiendo las compras en tres grupos.
Indispensable: tenis adecuados y ropa cómoda.
Útil: reloj deportivo, audífonos, botella, cinturón para correr o aplicaciones de entrenamiento.
Prescindible al principio: todo aquello que todavía no resuelve una necesidad concreta de mi entrenamiento.
Esa clasificación me ayudó a evitar una compra bastante común: adquirir productos antes de saber si realmente voy a utilizarlos.
Si después de varias semanas descubro que corro constantemente, entonces sí puedo empezar a invertir en elementos que hagan más cómodo o preciso el entrenamiento.
¿Cuánto cuesta empezar a correr?
La respuesta depende principalmente del calzado y de cuánto equipo quiera comprar. La buena noticia es que empezar a correr no exige comprar todo de una vez.
Puedo comenzar con la ropa deportiva que ya tengo y concentrar el presupuesto en unos tenis adecuados. Después, a medida que la actividad se convierta en un hábito, puedo incorporar otros productos.
Esto también cambia la forma en que conviene comprar. En lugar de preguntarme cuál es el producto más avanzado, debería preguntarme:
¿Qué problema concreto va a solucionar esta compra durante mis entrenamientos?
Si todavía no tengo una respuesta, probablemente pueda esperar.
Lo que realmente necesitas para empezar
Después de mi primer acercamiento al running, la lista que parecía interminable terminó reducida a unas pocas cosas. Tenis adecuados, ropa cómoda, un lugar seguro, algo de tiempo y un plan progresivo.
El celular puede medir mis recorridos. Una botella puede esperar si la sesión es corta. El reloj deportivo puede llegar después. Y no necesito tener el armario lleno de ropa técnica para comenzar.
La parte más difícil tampoco estaba en comprar el equipo. Estaba en salir por primera vez, correr a un ritmo que pudiera sostener y volver a hacerlo unos días después.
Porque al final entendí algo bastante simple: el mejor equipo para empezar a correr es el que me permite concentrarme en convertirlo en un hábito, no el que me hace sentir que necesito ser un atleta antes de dar el primer paso.
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