El director de operaciones de la Fifa, Kevin Lamour, criticó este viernes con dureza la propuesta del presidente Gianni Infantino de crear una filial comercial y vender una participación minoritaria a inversores privados.
(Vea también: Qué es lo que quiere Gianni Infantino al vender parte del Mundial a inversionistas; sería legal)
En una declaración enviada a la agencia AP, Lamour afirmó que el personal del organismo fue “engañado” por la falta de apertura en la planificación del proyecto y que “merecen algo mejor que el desprecio y la intimidación”.
“Es el proyecto de una sola persona”, escribió el francés, quien lleva años trabajando junto a Infantino tanto en la Fifa como en la Uefa. “No solo este proyecto no debe seguir adelante… sino que ha llegado el momento de que los líderes políticos del fútbol se hagan las preguntas correctas y tomen las decisiones correctas”, agregó.
Lamour no renunció a su cargo, que ocupa desde 2024, pero dejó claro que estaba dispuesto a asumir las consecuencias: “Y si eso significa que pierdo mi trabajo, que así sea. Entenderé y respetaré esa decisión. Al menos dormiré bien esta noche”.
La declaración de Lamour se suma a la renuncia de Carlos Cordeiro, asesor senior de Infantino y representante de la Fifa en el grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial 2026. Cordeiro, exbanquero de Goldman Sachs y expresidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, presentó su dimisión en protesta.
“No puedo quedarme de brazos cruzados mientras la Fifa considera vender una participación en el Mundial”, dijo en un comunicado recogido por AP, en el que instó a otros altos cargos a alzar la voz.
¿Qué es lo que pretende Infantino para vender el Mundial?
El escándalo estalló esta semana cuando se conoció el plan de Infantino para crear la Fifa Forward Enterprise (FFE), una filial valorada en unos 20.000 millones de dólares que concentraría las operaciones comerciales y la organización de los principales eventos de la entidad, incluidos el Mundial masculino y femenino, el Mundial de Clubes y otros torneos.
Según la propuesta, se vendería hasta un 20 % (algunas informaciones hablan de hasta un 30 %) a inversores privados, lo que permitiría recaudar alrededor de 4.200 millones de dólares de forma inmediata.
La Fifa retendría el control mayoritario y seguiría siendo la autoridad de gobierno del fútbol, según ha insistido el organismo. Infantino ha defendido el plan como “una oportunidad, no una obligación”, y como parte de un proceso de consulta democrático.
En un video difundido por la Fifa, el presidente suizo subrayó que la entidad “sigue dirigiendo el fútbol sin ninguna injerencia externa” y que los torneos emblemáticos “siempre seguirán existiendo”.
El incentivo para las 211 asociaciones miembro es considerable. Infantino envió una carta en la que ofrece hasta 40 millones de dólares por federación (20 millones del programa Fifa Forward y otros 20 del nuevo Fast Forward) si respaldan la propuesta antes del 19 de septiembre de 2026.
A largo plazo, proyecta que cada asociación podría recibir hasta 86 millones de dólares en un ciclo de 12 años, frente a los cerca de tres millones que recibían antes de su llegada a la presidencia.
El dinero, según la Fifa, saldría de la liquidación de una porción minoritaria de la nueva filial y de una gestión comercial más agresiva de derechos de transmisión, patrocinios, entradas y licencias.
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