Por: El Espectador

El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

Este artículo fue curado por pulzo   Oct 4, 2026 - 10:15 am
Visitar sitio

Bajo la parca luz que filtra a través de la neblina en el municipio de Manta, en Cundinamarca, un retazo de cielo enmarca una realidad poco conocida para quienes viven fuera del lugar: la convivencia con una especie imponente y enigmática, el oso andino. Este animal ha recibido múltiples nombres entre las comunidades locales, y aunque apenas pesa en promedio unos 80 kilos, su impacto en el delicado equilibrio del ecosistema de páramos es incalculable. El oso, casi invisible para muchos campesinos, ha sido motivo de historias y, lamentablemente, de desinformación.

Durante años, la relación entre los pobladores y el oso andino ha estado marcada por el miedo y los mitos. De acuerdo con lo que reporta la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la presencia del animal ha sido comprobada gracias al uso de cámaras trampa instaladas en el bosque alto andino. Estas cámaras no solo han logrado registrar episodios de la vida cotidiana de esta especie tan esquiva, sino que también han brindado información valiosa que permite diseñar estrategias de protección en colaboración con los habitantes rurales.

La importancia del oso andino no se limita a su mera existencia en la zona. Su función en el ciclo ecológico es crucial: protege el bosque alto andino, ayuda a mantener en equilibrio la vegetación y es clave para la conservación de los recursos hídricos de la región. Sin embargo, las amenazas en su entorno aumentan. El lento pero constante avance del ganado y de la agricultura está transformando el paisaje que antes era dominio casi exclusivo del oso. Árboles y praderas, antes solo recorridos por la fauna, ahora ven pasar reses y presencian la intervención humana en los ecosistemas.

Las autoridades ambientales y los campesinos se enfrentan hoy al reto de redefinir su relación con esta especie. De acuerdo con la CAR, el monitoreo constante y el desarrollo de planes de acción conjunta buscan crear una nueva narrativa que supere el miedo y fomente una convivencia informada. En este contexto, entender la verdadera naturaleza del oso andino y su valor para el ambiente toma relevancia no solo para la protección de la fauna, sino también para la preservación del territorio que comparten humanos y animales en Manta.

¿Por qué el oso andino es clave para el ecosistema de páramos en Cundinamarca?

El oso andino desempeña un papel fundamental en el equilibrio del bosque alto andino y contribuye a la conservación de los recursos hídricos. Su presencia favorece el mantenimiento de la vegetación y la salud general del ecosistema, por lo que protegerlo implica también resguardar la biodiversidad y el bienestar colectivo en la región.

¿Cómo ayudan las cámaras trampa de la CAR a la protección del oso andino?

Según la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), las cámaras trampa han permitido registrar evidencias de la vida diaria del oso andino, facilitando la comprensión de sus hábitos y necesidades. Esta información es esencial para trazar estrategias de conservación junto con los campesinos y para disminuir el miedo fundado en la desinformación que rodea a la especie.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

* Pulzo.com se escribe con Z

Lee todas las noticias de vivir bien hoy aquí.