Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Ago 16, 2026 - 9:00 pm
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La olla comunitaria es mucho más que una costumbre gastronómica en Colombia; es un símbolo palpable de la solidaridad que une al país en tiempos de crisis. De acuerdo con Carlos “Toto” Sánchez, investigador en patrimonio inmaterial de las culturas gastronómicas regionales, la olla representa un acto colectivo donde unos aportan ingredientes, otros ponen manos a la obra y todos comparten alrededor del fuego. Este acto no es improvisado, sino consecuencia directa de situaciones sociales de emergencia. A lo largo de los años, en protestas, tragedias o simplemente días difíciles, la olla ha sido la respuesta espontánea y organizada que mantiene viva la energía colectiva.

En el sector gastronómico, la rápida reacción frente a las emergencias es notable. Catalina Vélez, de Domingo en Cali, lideró el ejemplo al convertir su restaurante en un centro de acopio multifuncional, logrando organizar desde la recolección de alimentos hasta la provisión de insumos para remover escombros. Según Vélez, la vocación de los cocineros y gestores sociales es resolver lo esencial durante la crisis; allí la nutrición se conjuga con el calor simbólico del hogar. La chef Carolina Jaramillo resalta el valor de un plato caliente y preparado con dignidad, enfatizando que la cocina debe respetar la identidad cultural y no limitarse a simples raciones de supervivencia.

Sin embargo, la solidaridad sin coordinación puede resultar en desperdicio. Jaramillo advierte sobre la importancia de la planeación en la cadena productiva y logística, así como del rol de la inocuidad alimentaria, esencial en climas cálidos como Cali. Así mismo, Cristina Botero, de la Fundación Gastronomía Social, subraya la trascendencia de las donaciones económicas sobre las de productos, dado el alto costo de transportar los víveres y el impacto positivo al dinamizar la economía local.

La respuesta local es vital. Programas como los de World Central Kitchen, de acuerdo con Botero y su director de respuesta Juan Camilo Jiménez, priorizan la contratación de cocinas y restaurantes de la comunidad para responder de inmediato y asegurar que tanto la ayuda como los recursos beneficien a la región afectada. Al final, la lección es que la unión y el trabajo colaborativo, sin protagonismos, aseguran que nadie se sienta solo ante la adversidad: mientras la olla siga encendida, la comunidad permanece unida.

¿Cómo funcionan las ollas comunitarias en Colombia durante emergencias?

Las ollas comunitarias en Colombia, según Carlos “Toto” Sánchez, operan bajo la lógica de la solidaridad espontánea. Cada persona contribuye con lo que puede, ya sea en ingredientes, trabajo o logística. Estas iniciativas suelen surgir de manera orgánica cuando ocurre una crisis social o emergencia y no siguen un guion preestablecido; lo esencial es compartir, reconstruir la esperanza y garantizar que todos reciban alimento digno.

¿Por qué es importante la coordinación en la ayuda alimentaria en Colombia?

La coordinación en la ayuda alimentaria es crucial para evitar el desperdicio y maximizar el impacto de la solidaridad. De acuerdo con Carolina Jaramillo y Cristina Botero, la falta de planeación puede llevar a la descomposición de alimentos, esfuerzos duplicados y exceso de productos en zonas que ya no los necesitan. Organizaciones como la Fundación Gastronomía Social y World Central Kitchen insisten en que la clave es estructurar rutas, liderazgos y donaciones estratégicas para que la ayuda llegue de manera eficiente y oportuna.

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