El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Durante décadas, España ha sido célebre por sus cenas tardías, una tradición tan arraigada que para la familia Terrazas, en Madrid, sentarse a la mesa después de las 10 de la noche era lo habitual, prolongándose muchas veces hasta bien entrada la medianoche. Sin embargo, esta costumbre icónica parece estar experimentando un giro significativo. Antonio Terrazas, asesor fiscal, señala que ahora su familia cena alrededor de las 9 p. m., e incluso cuando deciden salir, la cita se adelanta. "Nos parecía raro al principio, pero ya no", resume, evidenciando un cambio de hábito que no es único en su entorno.
En la sociedad española, comer tarde ha sido tradicionalmente un símbolo de identidad, aún cuando expertos, de acuerdo con información de The New York Times, advertían sobre su impacto en la economía y señalaban una reducción en la productividad laboral asociada al cansancio. Sin embargo, los datos actuales muestran que la hora de la cena se adelanta de forma paulatina. CoverManager, plataforma digital que administra reservas en unos 16.000 restaurantes españoles, reporta que la mitad de las reservas ahora ocurre antes de las 9 p. m., cuando hace solo diez años representaban apenas un 27 %. Por su parte, TheFork, con más de 12.000 restaurantes asociados, registra que las cenas a las 8 p. m. casi se han triplicado desde 2019, mientras que las reservas para las 10 p. m. han caído a la mitad.
En el ámbito doméstico, una encuesta del gobierno realizada en 2024 en Cataluña refleja que las rutinas nocturnas —incluida la cena— comienzan más temprano que en 2010. Sin embargo, la falta de datos nacionales hace que los expertos sean cautelosos al generalizar. Marta Junqué Surià, directora de Time Use Initiative, subraya que la pandemia del coronavirus fue un punto de inflexión. El toque de queda instaurado en 2020 anticipó los horarios y favoreció el "tardeo": socializar y comer en la tarde más que en la noche.
Los motivos para este cambio son diversos: desde el deseo de mejorar la salud y dormir mejor, hasta la influencia de hijos pequeños o el simple paso del tiempo. Aunque persisten reticencias culturales, es claro que la sociedad española está transitando hacia horarios "más biológicos", según Junqué. Los datos demuestran que las cenas tardías no han desaparecido —siendo las 9 p. m. el horario favorito—, pero sí han perdido peso.
Finalmente, la tradición de reunirse a la mesa sigue viva, aunque el momento se adelante, y los expertos apuntan que las potenciales ventajas de este viraje incluyen mayor productividad y bienestar. España, aunque enfrenta resistencias al cambio, parece redefinir paulatinamente sus noches, sin perder el espíritu social y comunitario que la caracteriza.
¿Por qué están cambiando los horarios de cena en España?
Según CoverManager y TheFork, plataformas líderes en reservas de restaurantes, los españoles han empezado a cenar más temprano, tendencia acentuada tras la pandemia de coronavirus, que forzó restricciones nocturnas. Factores como el deseo de mejorar la calidad del sueño, rutinas familiares, y el cambio en la jornada laboral han contribuido al desplazamiento de la hora de la cena, apoyados por una búsqueda de beneficios para la salud y el bienestar.
¿Cómo afecta cenar más temprano a la salud y la productividad en España?
De acuerdo con Marta Junqué Surià y datos citados en The New York Times, adelantar el horario de la cena puede mejorar el descanso y, por tanto, la salud mental y física. Estudios parlamentarios señalan que los españoles duermen menos que la media europea, vinculando la fatiga a menor productividad y mayor ausentismo laboral, por lo que un cambio en el horario podría suponer un beneficio importante para la sociedad.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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