El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...
En el año 2000, el músico colombiano Juanes abordó una preocupante problemática nacional con su debut como solista, presentando la canción Fíjate bien. La letra de este tema advertía sobre el drama cotidiano de miles de personas que caían víctimas de minas antipersona en Colombia, sembrando una inquietud sobre la gravedad y el impacto de este flagelo. Seis años después de ese lanzamiento, esa inquietud se tradujo en hechos concretos: Juanes, junto a Catalina Cock Duque, fundaron la organización Mi Sangre, con el único objetivo inicial de recolectar fondos para ayudar a los afectados por estos artefactos explosivos en un país que, de acuerdo con datos de la época reportados por El Colombiano, ocupaba el segundo lugar mundial —después de Afganistán— en nuevos casos de víctimas de minas.
Con el paso del tiempo, la Fundación Mi Sangre ha ampliado su labor. Actualmente, tras casi veinte años de existencia, su misión principal se orienta a la formación y fortalecimiento de liderazgos en diferentes sectores sociales, incluidas las poblaciones infantil, juvenil y adulta. Este cambio de enfoque surgió de una experiencia en Nariño, en 2009, cuando notaron que los participantes en sus programas —inicialmente concebidos como actividades lúdicas para niños y adolescentes— se convertían en líderes y agentes de transformación en sus comunidades.
Según lo relatado por Catalina Cock a El Colombiano, ese momento resultó decisivo. Pasaron de un enfoque reparador a uno preventivo, acompañando el crecimiento de redes y la movilización social para transformar creencias y conductas de raíz. Gracias a esta evolución, la Fundación ha multiplicado su alcance: hasta la fecha, más de dos millones de personas se han beneficiado de sus programas en 281 municipios de Colombia. Incluso han logrado replicar su modelo en Sudáfrica y emprender proyectos en otros países latinoamericanos como Guatemala.
Los testimonios de quienes han participado dan cuenta de la diversidad y profundidad de estos procesos. Jennifer Montoya, docente de 30 años de Apartadó, fue una de las capacitadas en 2025 cuando la organización trabajó con escuelas del Urabá antioqueño. Montoya destaca que el enfoque fue el desarrollo de habilidades para la vida —como el reconocimiento y manejo de emociones— con el propósito de fortalecer a los estudiantes en su integridad emocional, transmitiendo a líderes estudiantiles herramientas que luego se amplifican en cascada a cientos de jóvenes.
En la misma línea, Anderson Romaña, abogado joven de Chocó, participó en el programa de "fellowship" para líderes en construcción de paz. Según su experiencia, la valoración de la salud mental ha sido fundamental: se reconoce que el liderazgo efectivo parte del autocuidado y de un equilibrio emocional, porque “no puedes transformar una comunidad si no te cuidas”. Así, la Fundación enseña prácticas como meditación y retroalimentación para afrontar desafíos internos y externos.
La presidenta Catalina Cock enfatiza que otro aprendizaje clave ha sido trabajar desde las capacidades de cada persona y no desde la carencia. Sostiene que los jóvenes constituyen el presente, repletos de creatividad y energía capaz de generar transformaciones a gran escala si se les apoya y conecta con redes más amplias. Por ello, la Fundación insiste en forjar alianzas e impulsar que las ideas juveniles trasciendan más allá del ámbito escolar o barrial.
Con dos décadas de trabajo acumulado y habiendo impactado a millones de personas, la experiencia de la Fundación Mi Sangre ilustra cómo la combinación de prevención, formación de liderazgos y atención a la salud mental puede abrir caminos hacia la transformación social y la paz en territorios marcados por el conflicto.
¿Qué significa “burnout”?
El término “burnout” apareció varias veces en el contexto del trabajo realizado por la Fundación Mi Sangre. Se usa para describir un estado de agotamiento físico, emocional y mental que suele surgir frente a situaciones prolongadas de estrés, particularmente en ámbitos laborales o sociales de alta exigencia. Entender este concepto es crucial, ya que la organización ha constatado que atender la salud mental, incluyendo la prevención del burnout, es esencial para consolidar liderazgos verdaderamente sostenibles y eficaces en comunidades vulnerables.
La relevancia de abordar el burnout radica en que quienes se dedican a tareas de transformación social muchas veces están expuestos a situaciones de presión, demandas emocionales intensas y la necesidad de responder a múltiples desafíos. La Fundación, según reseña El Colombiano, integra herramientas como la meditación y la gestión emocional no solo para prevenir el burnout, sino también para fortalecer la resiliencia y la capacidad de impacto de los líderes comunitarios a largo plazo.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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