Por: DIARIO OCCIDENTE

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Este artículo fue curado por pulzo   Abr 7, 2026 - 5:59 am
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Un reciente estudio realizado en Brasil ha puesto en evidencia una práctica cotidiana que desafía las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud: añadir sal extra a los alimentos una vez servidos en la mesa. Este comportamiento, aparentemente inofensivo, persiste especialmente entre las personas mayores, pese a que la famosa entidad internacional plantea que la ingesta diaria no debe superar los cinco gramos de sal. Los hallazgos, publicados en la revista Frontiers in Public Health y liderados por la investigadora Flávia Brito, muestran diferencias notables en la frecuencia y motivación entre hombres y mujeres mayores de 60 años.

El análisis incluyó a más de 8.300 adultos mayores y concluyó que el 12,7% de los hombres y el 9,4% de las mujeres reconocen recurrir al salero. En el caso masculino, el entorno social cobra un papel central: hombres que viven solos tienen hasta un 62% más de posibilidades de añadir sal respecto a quienes comparten el hogar. Además, la falta de enfoques dietéticos para controlar condiciones como la hipertensión se asocia también a este hábito. Según señalan los autores, los varones parecen actuar de manera menos influida por pautas alimenticias y más por sus circunstancias convivenciales y la rutina doméstica en la que están inmersos.

Por su parte, en el grupo femenino, las motivaciones presentan matices diferentes. Las mujeres que viven en zonas urbanas o consumen alimentos ultraprocesados muestran el doble de probabilidad de añadir sal a sus platos, lo que evidencia una influencia directa del entorno y de los patrones de alimentación modernos. En cambio, un consumo frecuente de frutas y verduras puede disminuir este comportamiento hasta en un 81%. Estas diferencias refuerzan la idea de que la fuente principal de sodio varía siguiendo condicionantes culturales y de entorno, como lo demuestran otros estudios citados en la investigación.

El trabajo resalta un problema de salud pública importante: la costumbre de consumir comidas saladas puede bajar la sensibilidad del paladar al sabor salado, impulsando un círculo vicioso donde se buscan alimentos cada vez más intensos en sodio, muchas veces de manera casi automática o sin verdadera necesidad gustativa. Así, la investigación evidencia que una parte considerable de este consumo responde más a hábitos arraigados que a un sentido práctico o nutricional real.

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Frente a esto, las estrategias para reducir el uso excesivo del salero deben adaptarse al perfil social, cultural y alimenticio de cada persona mayor. Los autores sugieren desde intervenciones educativas hasta medidas simples, como evitar poner el salero directo en la mesa y fomentar el uso de hierbas o cítricos como alternativas. No es lo mismo orientar a alguien acostumbrado a añadir sal por tradición casera que a quien depende de productos ultraprocesados o vive en soledad, situación que puede requerir acciones más específicas para romper la inercia del hábito y prevenir riesgos asociados, sobre todo el aumento de la hipertensión.

¿Por qué el consumo de ultraprocesados influye en la preferencia por añadir sal?

El vínculo entre los alimentos ultraprocesados y la tendencia a usar el salero es una de las conclusiones más llamativas del estudio citado en Frontiers in Public Health. Estos productos, que suelen contener niveles elevados de sodio, modifican gradualmente la percepción del sabor hacia una mayor tolerancia y búsqueda de lo salado. Por ello, quienes suelen consumir estos alimentos pueden sentir la necesidad de añadir más sal incluso a comidas caseras, manteniendo la exposición continua a altos niveles de sodio.

Este fenómeno hace evidente la importancia de educar no solo sobre el uso directo del salero, sino también sobre la composición de la dieta general y los riesgos asociados a los ultraprocesados. El reto para la salud pública es diseñar estrategias personalizadas que tengan impacto tanto en el hogar como en los canales de producción y venta de alimentos.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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