El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Mantener la frescura de las frutas en casa es una tarea que enfrenta más desafíos de los que parece a simple vista. Muchas personas se encuentran frecuentemente con la sorpresa desagradable de que, luego de adquirir frutas aparentemente perfectas, algunas de ellas se deterioran en poco tiempo debido al exceso de humedad, golpes o maduración acelerada. Este problema no solo radica en la selección del producto, sino también en el modo en que se almacenan al llegar al hogar, según relata El Espectador.
Una creencia común es que refrigerar todas las frutas prolonga su duración, pero esta solución no es universalmente efectiva. De hecho, ciertas frutas pueden perder cualidades importantes al conservarse en frío, experimentando una merma en el sabor, color, textura o aroma. Por ello, el portal gastronómico The New York Times Cooking sugiere adoptar criterios basados en el tipo de fruta, su grado de madurez y el tiempo previsto para su consumo.
Por ejemplo, frutas delicadas como fresas, moras, frambuesas, uvas, arándanos y higos suelen preservarse mejor en el refrigerador, preferentemente en recipientes que aseguren buena ventilación. Se recomienda no apilarlas en exceso y, en el caso de las uvas, utilizar bolsas transpirables. Por otro lado, frutas como manzanas pueden conservarse fuera del refrigerador durante algunos días, pero si se pretende extender su vida útil, lo ideal será almacenarlas en el cajón de verduras utilizando bolsas que permitan el paso del aire. Los cítricos —naranjas, mandarinas y limones— toleran bien la temperatura ambiente, aunque también se benefician de la refrigeración si se busca mantenerlos por más tiempo.
En contraste, frutas como bananos, mangos, peras, duraznos, ciruelas, piñas, papaya, sandía (patilla) y kiwi, se adaptan mejor al ambiente natural y solo deben refrigerarse una vez alcanzada la madurez o cuando han sido cortadas, ya que el frío puede interrumpir el proceso natural de desarrollo del fruto si se emplea prematuramente.
Uno de los principales errores, de acuerdo con Directo al Paladar, es el desorden y la acumulación de humedad en los cajones del refrigerador. El aglutinamiento de bolsas cerradas y productos frescos genera un clima que puede propiciar el deterioro, ya que frutas y verduras continúan liberando humedad y respirando aún después de la cosecha. Un ambiente excesivamente seco las marchita, mientras que el exceso de humedad acelera la descomposición. La conservación óptima se logra mediante la utilización de bolsas transpirables, separación adecuada de las verduras, revisión constante y compra en cantidades adecuadas para evitar el olvido y el desperdicio.
Con estas estrategias recomendadas por medios especializados, se puede preservar mejor la frescura y calidad de las frutas para el consumo diario, manteniendo así tanto los sabores auténticos como los beneficios nutricionales que ofrecen.
¿Qué son las bolsas transpirables y por qué se recomiendan para guardar frutas?
El término “bolsas transpirables” hace referencia a recipientes o envoltorios fabricados en materiales que permiten la circulación de aire en su interior, como ciertas mallas o bolsas con perforaciones. Esta cualidad ayuda a evitar la acumulación de humedad, la cual puede acelerar la maduración y el deterioro de las frutas. Los medios consultados puntualizan la eficacia de este tipo de almacenamiento para extender la frescura del alimento.
La relevancia de su uso radica en el equilibrio que logran entre humedad y ventilación: el aire circula, permitiendo que las frutas continúen liberando su humedad natural y evitando así el ambiente estanco que favorece el moho y otros signos de descomposición. Adoptar esta técnica ayuda considerablemente a reducir las pérdidas y el desperdicio en el hogar.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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