Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Sep 27, 2026 - 6:05 pm
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En cualquier lugar donde usted se encuentre comprando pollo, ya sea en la carnicería del barrio o en una gran superficie, probablemente se habrá preguntado por qué existen pollos amarillos y blancos, y cuál es la verdadera diferencia entre ambos. La respuesta, de acuerdo con el investigador gastronómico Carlos “Toto” Sánchez, radica principalmente en la alimentación del ave. Sánchez explica que “la variación de color se debe básicamente a la alimentación que recibe el pollo. Cuando el ave come maíz, pasto e insectos del campo, es decir, cuando lleva una dieta más natural y variada, su carne adquiere un tono amarillo”. También señala que otros alimentos como la zanahoria, flores y frutos en la dieta del ave suman tonalidad a la piel, lo que identifica al conocido como pollo campesino.

En contraste, el pollo blanco proviene del mismo animal, pero su dieta se basa principalmente en concentrados; esto se traduce en una carne de tono más pálido, aunque actualmente se añaden suplementos para evitar que se vea demasiado blanca. En el contexto colombiano, el color amarillo tiene un significado adicional y profundo. De acuerdo con un documento técnico de la empresa de nutrición animal Solla, la mayoría de los consumidores colombianos perciben que tanto la piel amarilla del pollo como la yema amarilla del huevo son indicios de productos frescos, sanos, más sabrosos y criados en libertad. Esta creencia, según Sánchez, es sobre todo cultural, pues “pensamos que el pollo amarillo… es mucho más sano y más sabroso justamente por su dieta variada, pero esto no es del todo cierto”. El investigador aclara que, sea pollo campesino o de galpón, los valores nutricionales no cambian: la única diferencia es el color.

La nutricionista y chef Marta Verona, ganadora de la sexta edición de MasterChef España, respalda esta afirmación a través de su cuenta de Instagram. Verona explica que la diferencia de color está relacionada únicamente con el tipo de grano que consume el animal—el trigo mantiene la piel blanca y el maíz contribuye al color amarillo—pero esto no afecta la calidad nutricional ni los beneficios del producto. Datos de la Fundación Española de la Nutrición muestran que 100 gramos de pollo cocido y sin piel aportan cerca de 22 gramos de proteína y menos de 3 gramos de grasa, cifras que no varían por el color. Aunque la preferencia por el amarillo esté ligada a la percepción de un producto más natural, Sánchez recuerda que lo esencial es la crianza y la dieta, pero no hay diferencia nutricional significativa entre los dos tipos de pollo.

¿Por qué el pollo amarillo es preferido en Colombia frente al pollo blanco?

Según el documento técnico de Solla citado en el artículo, muchos colombianos asocian la piel amarilla del pollo con cualidades de frescura, sabor y nutrición, además de una crianza más natural. Esta preferencia se basa en creencias culturales más que en una diferencia real en calidad nutricional.

¿Qué determina realmente el color del pollo, y afecta esto su valor nutricional?

De acuerdo con el investigador Carlos Sánchez y la nutricionista Marta Verona, el color del pollo depende únicamente de su alimentación: el maíz aporta el tono amarillo, mientras que el trigo mantiene la piel blanca. Sin embargo, estos cambios en la dieta no alteran los aportes nutricionales del pollo.

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