Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Abr 15, 2026 - 6:28 pm
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El avance científico y social en torno a la cura del VIH ha tenido como símbolo el caso de Timothy Brown, conocido como el “paciente de Berlín”. En 2009, Brown, quien vivía con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), se sometió a un trasplante de células madre para tratar su leucemia. Al suspender los medicamentos antirretrovirales, el VIH dejó de ser detectable en su organismo, según reportes recogidos por El Colombiano. Aunque Brown falleció en 2020 por el regreso del cáncer, su historia marcó un antes y un después en la investigación médica: fue la primera vez que un ser humano consiguió una remisión completa del VIH, validando así la posibilidad de enfrentar un virus hasta ese momento considerado incurable.

A más de una década de ese primer hito, la revista Nature Microbiology publicó el décimo caso confirmado de remisión del VIH, el llamado “paciente de Oslo”. Este hombre, de 62 años, recibió en 2020 un trasplante de células madre donadas por su hermano, portador de la mutación genética CCR5-delta32, la cual impide la entrada del VIH en las células. Tras cuatro años sin antirretrovirales, sigue sin rastros del virus en su cuerpo. Este suceso llegó después de importantes avances científicos presentados en la conferencia CROI 2026, donde el ensayo clínico RIO demostró la eficacia de los anticuerpos neutralizantes para mantener cargas virales bajas o indetectables en más de la mitad de los pacientes, incluso sin tratamiento continuo.

Sin embargo, los expertos piden cautela ante la euforia. Miguel Ángel López, periodista y activista de la fundación Más Que Tres Letras, explica que aún debe emplearse el término “remisión permanente” y no “cura”, ya que los reservorios virales –pequeñas cantidades de virus latente– pueden reactivarse. López compara estos reservorios con una abeja reina: mientras los medicamentos los mantienen “quietos”, la ausencia de síntomas y transmisibilidad en los pacientes no significa la ausencia total del virus.

No obstante, el trasplante de células madre no es el único camino. La remisión postratamiento se ha observado en un 10% de quienes mantienen carga viral indetectable tras suspender antirretrovirales, porcentaje que aumenta al 18% entre quienes iniciaron terapia prontamente. Además, existen los llamados “controladores élite”, individuos que mantienen el VIH en estado latente gracias a mutaciones naturales.

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Pese a estos logros, la posibilidad de una cura masiva sigue siendo distante. López subraya la importancia de dimensionar los alcances actuales, considerando que incluso tras dos décadas desde el caso de Brown, no ha surgido un tratamiento universal. Más allá del avance médico, señala que la verdadera transformación será social: desterrar el miedo y la discriminación, garantizando acceso libre y sin estigmas a la prevención y el tratamiento, como propone Escocia en su plan hacia cero transmisiones para 2030.

Los consensos científicos arrojan lecciones valiosas. El seguimiento realizado por el consorcio IciStem 2.0 confirma que la presencia de la doble mutación CCR5-delta32 en el donante incrementa las probabilidades de remisión, mientras que factores como la edad del paciente abren posibilidades para grupos más amplios. El mecanismo fundamental, no obstante, radica en la respuesta inmune del donante, capaz de eliminar las células infectadas del receptor. Finalmente, queda claro que la ciencia debe ir de la mano de cambios profundos a nivel social, pues solo así se alcanzarán respuestas integrales y duraderas frente al VIH.

¿Es posible prevenir el VIH de manera efectiva mientras no existe una cura universal?

La prevención del VIH sigue siendo un pilar fundamental de la salud pública, mientras el camino hacia una cura definitiva avanza con pasos cautelosos. Las estrategias actuales, apoyadas en el diagnóstico temprano, el acceso a tratamientos antirretrovirales y la reducción del estigma, han mostrado la capacidad de controlar la epidemia y reducir las nuevas infecciones.

De acuerdo con los testimonios y planes analizados en el artículo, iniciativas como la adoptada por Escocia, que apunta a cero nuevas transmisiones para 2030, demuestran que un enfoque integral, donde la prevención, la educación y la inclusión social se combinan, puede transformar radicalmente la respuesta al VIH incluso antes de que exista una cura globalmente accesible.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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