El 70 % de los empleados encuestados en trece países ha faltado al trabajo al menos una vez por problemas relacionados con el sueño. El estudio también revela que, en promedio, las personas pierden casi tres noches de sueño reparador a la semana, una cifra que refleja el impacto del descanso insuficiente en la salud y el rendimiento laboral.

De acuerdo con los resultados, el estrés, las preocupaciones constantes y la dificultad para desconectarse de las responsabilidades profesionales influyen en la calidad del sueño. Cuando el descanso no cumple su función reparadora, el cuerpo puede presentar afectaciones que derivan en incapacidades y ausentismo, según la Global Sleep Survey 2025
La encuesta señala además que el 47 % de los trabajadores considera que la salud del sueño no es una prioridad para sus empleadores. Este dato pone sobre la mesa la necesidad de que las organizaciones revisen sus dinámicas internas y contemplen estrategias orientadas a promover hábitos de descanso saludables, con el fin de mitigar el impacto en la productividad y el bienestar general.
¿Qué se debe hacer para dormir bien toda la noche?
Dormir bien toda la noche es clave para la salud física y mental. De acuerdo con recomendaciones de la Mayo Clinic y la empresa Emma Colchón, pequeños cambios en los hábitos y en el entorno de descanso pueden favorecer un sueño continuo y reparador.
Entre las sugerencias entregadas se destacan:
- Utilizar un colchón y una almohada que se adapten al cuerpo y brinden el soporte adecuado, ayudando a mantener una postura correcta durante la noche.
- Priorizar materiales que contribuyan a la regulación de la temperatura, para evitar interrupciones causadas por calor o incomodidad.
- Cuidar el entorno de descanso, procurando un espacio oscuro, silencioso y con una temperatura confortable.
- Mantener rutinas que favorezcan un descanso continuo y profundo, permitiendo una mejor recuperación física y mental.
Estas recomendaciones apuntan a mejorar la calidad del sueño a través de ajustes prácticos en la vida diaria.
¿Cuáles son las consecuencias de dormir mal?
Dormir mal de forma frecuente puede tener efectos que van más allá del cansancio. Especialistas advierten que la falta de descanso adecuado está asociada con cambios en el estado de ánimo, como irritabilidad, así como con dificultades en las relaciones interpersonales, un impacto que puede ser más evidente en niños y adolescentes.
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En el ámbito de la salud mental, dormir poco o con baja calidad también se relaciona con mayor riesgo de depresión y ansiedad. A nivel físico, las consecuencias pueden ser más complejas. Estudios han señalado vínculos entre el mal descanso y la presión arterial alta, así como con enfermedades del corazón y mayor probabilidad de accidente cerebrovascular.
Además, no dormir bien puede incidir en el desarrollo de enfermedad del riñón, obesidad y diabetes tipo 2. Por eso, mantener hábitos de sueño saludables es una recomendación frecuente para prevenir complicaciones a corto y largo plazo.
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