Por: DIARIO OCCIDENTE

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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 14, 2026 - 11:02 am
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En el año 2000, los biólogos Douglas Hanahan y Robert Weinberg establecieron un hito en el estudio del cáncer al identificar seis “señales distintivas” que definen el comportamiento de las células cancerosas, de acuerdo con el análisis publicado en Diario Occidente. Este marco conceptual unificó la compleja diversidad de tumores bajo unos principios comunes: la proliferación sin control, la capacidad de evadir los frenos moleculares que detienen el ciclo celular, la resistencia a la muerte programada (apoptosis), la adquisición de una vida celular indefinida (inmortalidad), la inducción de formación de vasos sanguíneos (angiogénesis) para nutrir el tumor y, finalmente, la capacidad de invadir tejidos sanos y diseminarse.

Con el paso del tiempo, estas primeras señales se han ampliado y profundizado según nuevos hallazgos científicos. En las revisiones de 2011 y 2022, Hanahan y colaboradores incluyeron otras características: la evasión del reconocimiento y destrucción por parte del sistema inmune, la presencia de inflamación crónica dentro del entorno tumoral, la plasticidad celular (habilidad para cambiar de identidad y adaptarse), y el uso de células normales circundantes para favorecer el crecimiento del tumor. Estas actualizaciones buscan reflejar la variedad de métodos que emplean las células cancerosas para sobrevivir, resistir tratamientos y perpetuar la enfermedad.

Pese a los significativos avances, los tratamientos actuales para el cáncer todavía se basan en buena medida en la experiencia acumulada y no siempre en una comprensión pormenorizada de las características concretas del tumor de cada paciente. Aunque la ciencia dispone de fármacos dirigidos contra varias de estas señales distintivas, la selección precisa de qué terapia emplear y cuál es el mejor momento para utilizarla sigue siendo una cuestión en evolución. Según Hanahan, citado por el Diario Occidente, existe la necesidad urgente de sistematizar estos descubrimientos con el fin de diseñar tratamientos que sean tanto más eficaces como menos tóxicos.

Hanahan plantea que, en lugar de centrar los esfuerzos exclusivamente en la erradicación de todos los tumores, la medicina podría aspirar a controlar el cáncer hasta el punto en que se convierta en una condición crónica, bajo control, sin impacto significativo en la calidad de vida, como sucede con algunos carcinomas prostáticos en adultos mayores.

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En este contexto, los tratamientos futuros deberían apuntar a personalizarse cada vez más. De acuerdo con el artículo, Hanahan sugiere integrar tecnología digital, inteligencia artificial y análisis avanzado de imágenes para estudiar biopsias convencionales y líquidas. Mediante estos recursos, sería posible identificar con mayor precisión cuáles señales predominan en cada etapa y persona, lo que permitiría seleccionar con mayor exactitud las terapias dirigidas y adecuadas para cada caso particular.

El desafío reside en combinar recursos terapéuticos que actúen al mismo tiempo sobre diferentes señales características del cáncer, anticipándose así a su capacidad de adaptación y reduciendo las posibilidades de recaídas. Todo ello debe hacerse, como subraya Hanahan, sin dañar el funcionamiento saludable del organismo, alcanzando una gestión crónica controlada de la enfermedad.

¿Qué significa la “apoptosis” y por qué es relevante en el cáncer?

La palabra “apoptosis” describe el proceso de muerte celular programada, un mecanismo natural mediante el cual las células que ya no son necesarias o que están dañadas se eliminan de manera controlada. Esta función es esencial para mantener el equilibrio y la salud de los tejidos del cuerpo.

En el contexto del cáncer, la relevancia de la apoptosis radica en que las células cancerosas desarrollan la capacidad de resistir este mecanismo y evitan su destrucción a pesar de acumular daños o mutaciones, lo que contribuye al crecimiento y persistencia de los tumores. Comprender cómo se interrumpe este proceso es clave para desarrollar nuevas terapias, como se destaca en los hallazgos revisados por Hanahan y Weinberg.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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